27 diciembre 2008

TIERRA CALCINADA.


(La guerra en el Frente Ruso 1943 – 1944).
Verbrannte Erde.Paul Carell.Inédita Editores S.L. Colección Books4pocket.
1ª edición de esta edición: mayo 2008.
I.S.B.N. 978-84-96829-84-8.
Edición de bolsillo en rústica. 647 pp.

Todo comienza en el Kursk, en julio de 1943. La denominada “mayor batalla de tanques de la Historia” se va a desarrollar en ese saliente del frente ruso, entre Orel y Bielgorod. Unos 3.000 carros de combate y numerosas piezas de asalto avanzan sobre las líneas soviéticas en un movimiento de tenaza que acaba en derrota propia tras casi un mes de combate. Fue éste el último intento de la Wehrmacht por obtener la supremacía en el frente del Este y evitar un desastre como el que se produjo con posterioridad.
Y es que el Ejército alemán buscaba un triunfo que elevase la moral de las tropas y le desquitase de la gran derrota del 6º Ejército en Stalingrado, cinco meses atrás.
En líneas generales, Paul Carell se ocupa en esta obra de la batalla en el frente del Este desde enero de 1943 hasta julio de 1944. En esos meses, y salvo el paréntesis del Kursk, la Wehrmacht se enfrenta a sistemáticas y escalonadas ofensivas soviéticas en el sur, norte y centro que llevan al Ejército rojo a posicionarse, tras la operación Bagration en el sector central, a orillas del Vístula, en tierra polaca, con Prusia Oriental amenazada en el norte y Rumanía y los territorios balcánicos en el punto de mira soviético en el sur.
La derrota alemana está servida. Y se producirá en los meses siguientes, tras incontables padecimientos (*).
Una somera cronología del periodo tratado puede ayudarnos a comprender cómo se desarrollan los hechos.

2/3.1.43 Los alemanes comienzan su retirada del Cáucaso.
10.1.43. Comienza la ofensiva final rusa en Stalingrado.
2.2.43. Se rinde el 6º Ejército en Stalingrado.
8.2.43. Los rusos liberan Kursk, estableciendo así un peligroso entrante en las líneas alemanas.
16.2.43. Los rusos recuperan Jarkov.
15.3.43. Los alemanes vuelven a tomar Jarkov.
5.7.43. Operación Ciudadela. Comienza la batalla del Kursk.
23.8.43. Los soviéticos vuelven a liberar Jarkov.
6.11.43. Los rusos liberan Kiev.
24.12.43. Ofensiva soviética en el frente de Ucrania. Las tropas alemanas del sector sur, incluida Crimea, en peligro de embolsamiento.
6.1.44. Las tropas soviéticas avanzan hacia Polonia.
27.1.44. En el norte, se rompe el cerco de Leningrado tras 900 días de asedio.
4.3.44. Ofensiva soviética en Bielorrusia.
8.4.44. Ofensiva soviética en la península de Crimea.
9.5.44. Los rusos liberan Sebastopol.
12.5.44. Los alemanes se rinden en Crimea.
9.6.44. Ofensiva soviética en el frente finlandés.
22.5.44. Operación Bagration. Ofensiva de verano soviética en el sector centro del frente.
28.7.44. Los rusos liberan Brest-Litovsk (Polonia)
19.8.44. Ofensiva rusa en los Balcanes. Penetración en Rumania.

Paul Carell (en realidad Paul Karl Schmidt) escribió esta obra en 1966. Si bien tachado de nazi, no hay que olvidar que su pasado, como el de otros muchos alemanes, se desenvolvió en plena época del III Reich. Miembro del Partido en 1931 - nº 420.853 - y de las SS en 1938 - nº 308.263 – perteneció al Ministerio de Asuntos Exteriores de von Ribbentrop [sección de noticias y prensa]. Acusado por las deportaciones de judíos húngaros en 1944, no pudo ser incriminado.
Posiblemente por las razones anteriores su obra ha sido desprestigiada en muchas ocasiones siendo, a la vez, etiquetado como poco objetivo.
Personalmente he leído numerosas obras sobre el tema y, obviando cualquier otro aspecto, opino que concretamente ésta es una de las mejores obras de conjunto sobre el desastre del Ejército alemán en el frente del Este. Naturalmente, visto desde ese lado (desde el contrario hay también numerosas obras que poco a poco iré exponiendo en este blog).
El autor, pues, nos presenta la gran batalla de 1943-44 con una excelente utilización y exposición de los hechos tanto a nivel de ejércitos como desde las vivencias particulares de los combatientes. Es cierto que es una visión desde el lado alemán (insisto) pero creo poder decir que la obra – de la que en español se han realizado varias ediciones desde entonces - se ha alzado con el honor – por mérito propio - de pertenecer a la muy honrosa selección de obras “clásicas” sobre el tema.

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(*) Para los interesados, los acontecimientos del libro podrían enlazarse con los que Jürgen Thorwald narra en su obra “Comenzó en el Vístula y terminó en el Elba”.

(**) En la foto, arriba a la derecha, junto a dignatarios, a la izquierda, el autor del libro. Berlín 1934.

11 diciembre 2008

EL TIGER DE VIMOUTIERS



21 de agosto de 1944. El Tiger I nº 231 (2.Kp. / SS. Pz. Abt. 102) se queda sin combustible durante los combates al sur de Normandía en la carretera N 179, a la salida de Vimoutiers. Su comandante ordena abandonar el carro, repartir la munición en otros de la compañía y volarlo ante la imposibilidad de ser rescatado. La explosión de dos cargas, una en la torreta y otra en el motor, lo inutiliza pero no lo destruye.
Cuando llegan los aliados (concretamente los canadienses de la 2ª División de Infantería) se limitan a dejar expedita la vía, empujando al tanque a la cuneta .

Allí permanecerá, pasando diversas vicisitudes bajo las manos de coleccionistas de recuerdos y chatarreros hasta que la ciudad adquiere el carro a su legítimo propietario en los años 70.
En 1975 adquiere gran publicidad al aparecer en la revista “After the Battle” (nº 8). Por consiguiente, la ciudad decide recuperar la pieza y exponerla a curiosos y visitantes aunque lo desplaza a cierta distancia de donde fue saboteado. Alain Roudeix, ex –maquis y extraordinario coleccionista, se encarga de su restauración. El efecto es impresionante si prescindimos del camuflaje, no original, que cubre el carro. Aunque mantiene el modelo a olas característico del Abteilung, los colores sólo se corresponden por aproximación.
Pero bueno, no todo el mundo tiene la oportunidad de toparse con un auténtico Tiger al girar una pequeña curva de la carretera.
Cuando lo visité, la primera impresión fue de desconcierto. Sabía que estaba allí, lo había leído e incluso llevaba el número de After the Battle en el asiento trasero. Pero no lo imaginaba tan grande, la verdad. Impresiona rodearlo, tocar y apreciar el grosor del blindaje… un monstruo de 57 toneladas y un cañón Kwk 36 L/56 de 88 mm. Hay que tener en cuenta que esta arma podía destruir un carro enemigo con casi un 100% de seguridad a 1.600 metros, distancia que ninguno de sus contrarios podía soñar. Incluso se dio el caso de un T-34 soviético destruido a ¡¡¡3.900 metros!!! (un disparo fortuito, no cabe duda, pero enormemente efectivo para la moral de los combatientes). No sin razón, los manuales de combate del arma blindada norteamericana apuntaban que eran necesarios 4 Sherman para destruir un Tiger… y contar con perder, al menos, 3 de ellos (si eran Sherman Firefly, el único modelo que podía enfrentarse con ciertas posibilidades de éxito al alemán).


Mientras lo contemplaba, una nueva sorpresa. Un Schimmwagen anfibio se detuvo al lado del carro. De él bajó un hombre ya mayor y, no pudiendo resistirme – pues le reconocí por los artículos que había leído sobre él - me presenté y charlamos un rato. Era Alain y el vehículo anfibio era otra joya de su propiedad. Con picardía, levantó un poco la placa de la matrícula trasera y me mostró que conservaba bajo ella la original SS. Al poco, ahíto de tanque y hambriento de otras piezas de colección, me invitó a su casa. ¡Ufff! En un enorme solar anexo guardaba bajo lonas desde cañones de campaña a una Kettenrad y un Jeep en sendos cobertizos y que estaban aún en fase de restauración. Como curiosidad, las lonas que cubrían los cañones, por ejemplo, estaban amarradas con cañones herrumbrosos de ametralladoras MG y minas desactivadas desenterradas por él mismo. Una enorme colección de cachivaches que Roudeix no se cortó en mostrarme respondiendo a las numerosas preguntas que, sobre la marcha, le iba haciendo.
Al caer la tarde me despedí de él. Había sido un día afortunado. Aún me quedaban bastantes kilómetros para volver a Rouen ( donde había establecido mi CG). El coche rodaba por las carreteras del valle de La Falaise donde fue destrozado el ejército alemán en su retirada de Normandía y en su afán por cruzar el Sena.
No imaginaba, esa mañana al salir del hotel rumbo a la bolsa, que en un solo día pudiera contar con las dos experiencias que ese día viví.
Lo cierto es que, si puedo, volveré otra vez a aquella zona, inmenso museo de una de las campañas más importantes de la II Guerra Mundial. Porque pese a las varias jornadas que pasé por allí, me supo a poco, la verdad.

10 diciembre 2008

LA BATALLA DE LAS ARDENAS.


Desde mediados de los 60 a los 70 varias editoriales hicieron un esfuerzo por acercar al público obras sobre el último conflicto mundial que hasta entonces no habían sido accesibles al lector medio español.
Recuerdo de entonces a Caralt, Plaza y Janés y, sobre todo, a Bruguera.
El primer libro que conseguí comprarme con mis ahorros sobre este tema se titulaba “La Luftwaffe” de Cajus Bekker. Después vinieron más, hasta organizar una biblioteca de unos mil quinientos títulos. De ahí abrí el camino a la hemeroteca, que actualmente goza de bastante buena salud, y, por supuesto, al coleccionismo de piezas originales de época.

Pero centrémosnos en la biblioteca. Ya habrá tiempo de ocuparme de los otros campos.
Actualmente la mejor forma de conseguir "libros de guerra" es:
a) por reedición (en estos años se aprecia un esfuerzo de las editoriales para volver a ofrecer al publico obras ya editadas antaño o/y obras nuevas o inéditas en nuestro país).
b) Escudriñar en librerías de viejo y de anticuario donde, de vez en cuando, nos podemos topar con primeras ediciones en español de obras muy clásicas y a precios, en ocasiones, realmente competitivos.
En este segundo caso, porque personalmente, además, me encanta rebuscar entre pilas de libros, encontré esta obra.
Llega un momento en que el periodo histórico 1932 – 1945 se te presenta linealmente, como una barra de eMule con muchas barritas rojas en su interior de espacios temporales que no tienes cubiertos en tu colección. Y esto me pasó con este libro. Me dije: “¡Ostras! Tapona un hueco”. Y sin pensarlo dos veces, lo adquirí. Tengo algunos más que cubren el periodo pero hay obras que se han transformado en clásicas y que siempre has deseado tener en tus estanterías.
John Toland, autor de la inolvidable “Los últimos cien días”, escribió esta obra en 1959. Llegó a España en esta primera edición en 1970 de la mano de Bruguera… y me la he leído en pocos días porque la obra es extraordinariamente amena (directa ahora a mi colección de “incunables”).
La batalla de las Ardenas (como se conoce en España) o la batalla del Bulge (“de la brecha” o “del saliente” en la más funcional terminología anglosajona) nos presenta esa épica y desastrosa batalla en toda su crudeza, confeccionada a partir de testimonios de sus supervivientes – no olvidar que está escrita en 1959 –. Recoge la última ofensiva occidental de la Wehrmacht, el 16 de diciembre de 1944, desde su inicio hasta su fracaso a finales de enero de 1945.
Por supuesto, es una narración vista desde el lado aliado, con algunas intervenciones “desde el otro lado” pero que, en su conjunto, no desmerece en tener un puesto de honor en nuestras bibliotecas.
Sólo le encuentro un defecto. Como siempre, echo en falta un mapa desplegable geográfico de la zona que, a la vez que lees, te permita ir consultando dónde se desarrolla la acción que se narra, pueda facilitarte una visión de conjunto y la acabes con la satisfacción de haber “estudiado” y analizado al detalle todo lo que el libro te desvela.
Por el contrario, te sumerges en los avatares del G.I. “X” o del Sturmann “Z” en un plano anecdótico que, aunque no te dé esa visión de conjunto, te hace sentir hasta qué punto hace frio o imaginar el retumbar del suelo y el olor de la trilita(o de la cordita) en uno de los bombardeos en los alrededores de Bastogne o St. Vith,. En realidad no sé qué podría ser mejor.
El caso es que la obra me ha satisfecho lo suficiente como para recomendárosla (Editorial Bruguera, edición de enero de 1970 y depósito legal – no existía aún el ISBN – B 45.502 – 1969).
Ánimo y si la encontráis, no dudéis. Compradla y, por supuesto, leedla. Os sumergiréis en el caos inicial, en el miedo, seréis víctimas, atacantes y defensores, y pasaréis un rato enormemente agradable. Si, además, tenéis la precaución de prepararos un plano de la zona y vais punteando, el resultado se multiplicará.
John Toland la dedica “a los que estuvieron allí”. Yo podría dedicarla “a los que quieren conocer como si hubieran estado allí”.
Insisto; no os la perdáis.