04 junio 2012

WERWOLF

En todo conflicto bélico sobreviven siempre los irreductibles.

A éstos los podría clasificar en dos tipos sencillos:

1) Los auténticos irreductibles, los que existen. No se conforman con el resultado bélico y continúan la guerra por su cuenta hasta que el conflicto cambia de sesgo o hasta su extinción final. En la época que me ocupa, bien podrían servir de ejemplos el maquis francés (con más o menos miembros y menos o más oportunistas a tiro pasado), los combatientes de la Francia Libre que iniciaron su andadura en Bir Hakeim y la acabaron en Bertesgaden, la guerrilla soviética, los nacionalistas ucranianos, la resistencia polaca en la mártir Varsovia, los voluntarios W-SS estonios y letones que prolongaron su particular guerra hasta los años 50… Así, se incluiría aquí a cualquier grupo más o menos cruento, más o menos errado – los Balcanes dieron muestra de todos los tipos de clasificaciones - que, no conforme con el resultado bélico o bien acorralado entre la espada y la pared, decide continuar la lucha contra el enemigo.

2) Por otro, aquellos a los que la imaginación popular, el folklore, el afán personal de protagonismo o el orgullo nacional herido encumbran a la gloria de los héroes. En tales grupos vuelca la sociedad inerme sus ocultas, o no tanto, ansias de venganza. Y a tales grupos, normalmente clandestinos, anónimos (porque en todos los casos es bastante difícil aportar datos objetivos y reales), se concede la autoría de acciones que muchas veces son fruto del azar y otras venganzas más o menos personales sobre determinados personajes o instituciones. Podría citar – a modo muy personal y sé que no demasiado popularmente – los W-SS de Ezquerra defendiendo a sangre y fuego el bunker de Hitler en Berlín, la leyenda del Alpenfestung y, ¿por qué no?, el Werwolf.
A este último es al que me gustaría referirme.
No voy a hacer un seguimiento “histórico” de sus acciones puesto que ni documentalmente ni a ciencia cierta, existen pruebas que se hayan aportado y que sean concluyentes de su existencia y de sus acciones.
Afamados autores han asegurado su existencia. Otros afamados investigadores la han negado.
Si buceamos en Internet no encontraremos pruebas sólidas de un movimiento clandestino de resistencia tal contra los aliados. Sí acciones más o menos achacables a éstos (el asesinato de alcalde de Aquisgrán, un ayudante de Montgomery, la muerte del gobernador militar soviético de Berlín, la destrucción de la Central de la Polizei en Berlín…). Investigaciones serias han desembocado en la mayoría de ellos en accidentes luctuosos, fortuitos, fallos de precaución, embriaguez… Acciones reales, por indemostrable cualquier otra causa, al parecer sólo la primera referida.
Pero, ¡qué bien queda la romántica leyenda del bandido por venganza idealista, del guerrillero a ultranza, del justiciero! … si no fuera por el caldo de cultivo del que normalmente nace.
Si buscamos información, ya digo, en Internet, posiblemente encontremos datos en páginas web del estilo “Dios y la Cruzada”, “El Nuevo Orden” o “Guerreros W-SS” (no las busquen; son inventadas). Quiero referir con ello que, actualmente, la mayoría de los defensores de esas “teorías históricas” son militantes, más o menos jóvenes, menos o más ignorantes, de la ultraderecha más rancia de aquí o de países con una “hermosa” tradición fascista. Es interesante, por demás, observar cómo estos grupos intentan hacer a aquellos portadores de los valores que desde la antigüedad, pueblan la tradición: los mitos germánicos, los cruzados, los freikorps… Así, se magnifican y de un estornudo hacen una neumonía (omito hablar de mi país y de su pasado reciente, donde al parecer sólo hubo luchadores por la libertad frente a sublevados carniceros que usurparon el poder. La Historia es un péndulo y, por desgracia, a algunos nos ha tocado vivir una versión y su contraria sin conseguir hacernos salir del asombro).
Y en esta época, con los archivos al alcance de historiadores y curiosos, tales teorías se caen por su peso en la mayor parte de los casos. El problema es que muy a menudo no existe voluntad de llamar a cada cosa por su nombre, hay intereses creados o no es popular – “políticamente correcto” – llevar la contra a lo socialmente aceptado
Sin embargo, hace70 años, con la guerra aún reciente, los mitos y los rumores, tenían un caldo de cultivo excelente que los hacía proliferar y los ornaba de total credibilidad donde en realidad sólo había oscuras nubes de humo. Se hacían creíbles a la luz del oscurantismo que, por circunstancias fácilmente comprensibles reinaba. Cualquier tesis, cualquier no comprobable “LOS DOCUMENTOS ENCONTRADOS REVELAN…” adoptaba visos de veracidad. Porque todo el mundo quería saber y muchos necesitaban creer.

Así, el semanario DESTINO, en su número 406 del 28 de abril de 1945 se ocupaba del Werwolf. Posiblemente tenía poco fundamento histórico. Pero indudablemente es una curiosidad más de las que duermen en mi hemeroteca.

A continuación, transcribo el artículo en su integridad.

LA “FEME” Y EL “WERWOLF”

- ¿Puede usted garantizarme, mi general, que con la ofensiva actualmente en curso, derrotará usted al enemigo de un modo decisivo?
- Puedo responder a su pregunta con un sí categórico.
Este diálogo tuvo lugar entre el secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, Hinze, y el general Ludendorf a fines de junio de 1918, o sea ¡tres meses y medio antes del armisticio!
E incluso en septiembre le contestó aún Ludendorf al canciller del Reich, Hertling, cuando éste le interrogó sobre la situación de la guerra, lo siguiente:
- Hoy me falta la certeza de que podré aniquilar la voluntad de guerra del enemigo, y obligarle a una paz. Pero nosotros somos aún lo bastante fuertes para fatigar al enemigo por una defensa estratégica y obligarle a la aceptación de nuestras condiciones de paz.
Tan sólo el 1º de octubre parece haber reconocido Ludendorf la crítica situación el Ejército alemán. Entonces presionó al Gobierno del Reich a dirigir una oferta de paz al enemigo.

LA PUÑALADA EN LA ESPALDA.

Pero si el primer soldado del Reich no vió claramente la trágica situación del Ejército hasta el 1º de octubre, no hay que extrañar que el sencillo ciudadano alemán siguiera creyendo aún muchas semanas más tarde que la victoria final estaba al alcance de la mano. ¿Acaso no estaban los victoriosos ejércitos alemanes profundamente en territorio enemigo, tanto en el Este como en el Oeste?
Tan sólo lo irremediable, que se llevó a cabo en el bosque de Compiégne, despertó al pueblo alemán de su embriaguez de victoria de cuatro años. Ahora se vió obligado a ver la verdad cara a cara, pero ésta llegó demasiado repentinamente y brutal. No se podía, no se la quería creer.
Toda Alemania gritó traición. Reconocidos críticos militares llenaron la Prensa con artículos en los que reprochaban aLudendorf, al Gobierno del Reich y al emperador Guillermo, el haber perdido los nervios cinco minutos antes de las doce, cuando la victoria estaba ya asegurada.
No, el ejército alemán que volvió al hogar desde los frentes de batalla con sus armas, banderas y músicas militares al frente, entre el desbordante júbilo de la población, no ofrecía el espectáculo de un ejército derrotado. ¡No podía haber sido más que traición!
Así nació en los meses después del armisticio una leyenda, la leyenda de “la puñalada en la espalda”. ¡Sí; este puñal, que los pacifistas, socialistas, demócratas y judíos habían clavado a traición en las espaldas del ejército situado victoriosamente en territorio enemigo, había sido el causante del trágico hundimiento, pero en modo alguno las armas enemigas!

LA “FEME” EN ACCIÓN.

En el círculo de aquellos aproximadamente 160.000 jóvenes oficiales cesantes del antiguo Ejército imperial, hambrientos y sin trabajo en su mayoría, y que no podían encontrar su camino de nuevo en la vida civil, se creyó a ojos cerrados en esta leyenda de la puñalada a traición. El grito de venganza se alzó:
¡Muerte a los traidores!
Pronto se formaron grupos de oficiales que se sintieron llamados a llevar a cabo la venganza. Los vengadores de la “Feme” empezaron su obra.
… Se ha e remontar hasta los primitivos tiempos alemanes para poder encontrar los legendarios orígenes de los tribunales de la “Feme”. En el siglo X se encuentran ya las primeras huellas documentales de esta especial justicia. Su época de apogeo no tuvo lugar sin embargo hasta el siglo XIV, en Westfalia, para esparcirse prontamente por toda Alemania.
Los miembros de los tribunales de la “Feme” formaban una asociación secreta extendida por todo el Reich. Juzgaban junto a los tribunales regulares alemanes o, a menudo, incluso en oposición a éstos, sobre herejía, brujería, traición de los secretos de la “Feme”, pero también otros graves delitos cuya condena asumían.
El juicio tenía lugar la mayoría de las veces en sesiones secretas. Una espada y una soga estaban dispuestas sobre la mesa del juez, pues en este tribunal no podían ser pronunciadas más que dos sentencias: la libertad o la muerte por la soga y espada. La condena era ejecutada inmediatamente y en el mismo lugar.
Y ahora, en el siglo XX, parece haber sido llamada a nueva vida en Alemania esta asociación medieval. Los grupos de jóvenes oficiales de los que hablamos antes, formaron en toda Alemania nuevas asociaciones de l “Feme”. También aquí no había más que una condena: la muerte.
El Gobierno de Weimar intentó proceder enérgicamente, pero los verdaderos autores escaparon siempre a la justicia. Nunca se consiguió obtener contra ellos pruebas irrefutables que pudieran dar lugar a una condena.
El secreto de la “Feme” fue bien guardado.

CINCO MINUTOS DESPUÉS DE LAS DOCE.

Cuando después de Stalingrado y el desembarco americano en el norte de África, pronunció Hitler un discurso en enero del 1943, en la cervecería de Munich, estaba éste aún lleno de promesas de victoria. Pero al oyente con un fino oído no se le podía ocultar que en el interior de su alma tenía que luchar ya el Führer con las dudas de que las sombras del noviembre del año 1918 le perseguían ya.
Un párrafo de este discurso lo revelaba:
- “Yo puedo asegurar a los señores ingleses que “mis” nervios no se quebrarán como los de aquellos hombres de entonces. ¡Y si entonces fueron arrojadas las armas cinco minutos antes de las doce, la Alemania nacional socialista vencerá, aún cuando deba luchar cinco minutos después de las doce!”
Hitler ha hecho más que mantener su promesa. Cinco minutos después de las doce han pasado ya hace rato, pero aún se sigue luchando.
¿Por qué no sigue la Alemania nacional socialista aquel triste pero siempre honroso camino que siguió en otro tiempo Ludendorf?
Ahora… ahora estará Alemania de nuevo madura para un sueño de desquite. Después podrá despertar a una nueva vida el nacionalismo alemán, como el ave Fénix, y su portador, la enseña de la cruz gamada, de las cenizas de todo un imperio.
Esta me parece a mí la verdadera razón para que Hitler no siga aquel camino que una vez recorriera Ludendorf.

DE GOETHE AL “WERWOLF”.

De que el pueblo, a consecuencia del indescriptible dolor y sufrimiento y miseria económica que son de esperar después de esta devastadora guerra, no caiga en un completo embotamiento e indiferencia; de que las llamas del odio y de la venganza se eleven siempre hacia el cielo – de ello deben cuidar con nuevas “acciones heroicas”, nuevos “sacrificios de sangre” – el movimiento del “Werwolf”.
Del mismo modo como la “Feme” también el “Werwolf” nos remonta muy lejos en la historia primitiva, si, incluso en la mitología de los germanos. “Wer (en latín, “vir”), significa en el idioma primitivo germano, hombre; “wolf” significa lobo. El Werwolf es, por consiguiente, un hombre lobo.
También parece haberse olvidado el mundo de que no sólo Goethe y Kant, sino también Fichte y Nietzsche eran alemanes. El sentimentalismo, el anhelo por lo romántico, lo fanático y la tendencia al misticismo, todo esto es parte integrante del alma alemana.
Finalmente, quiero llamar también la atención, de que el movimiento del “Werwolf” se apoya principalmente en la juventud alemana, sobre la cual ejerció siempre una fuerte influencia la mística. Piénsese, por ejemplo, en el juramento de fidelidad al Führer, que la juventud alemana lleva a cabo en la noche, bajo la vacilante luz de los hachones, en las altas cumbres de los montes. Los que se imaginaron esta ceremonia saben cómo puede influirse sobre la juventud alemana. Los jefes nacionalsocialistas se han demostrado siempre buenos psicólogos cuando se trata de su propio pueblo.
Hace algunas semanas fueron capturados en Frankfurt, por casualidad, 1200 miembros del “Werwolf” por los americanos, Más de 1000 eran menores de edad: Por ellos averiguaron los americanos algunos detalles sobre su organización que DESTINO es de nuevo el primero en poner a disposición de sus lectores en la Prensa española:

1) Los miembros del “Werwolf” en Frankfurt estaban divididos en pequeños grupos de 5 a 8 jóvenes muchachos, a la cabeza de cada uno de los cuales estaba un joven soldado de las S.S. caracterizado en el frente por su fanática valentía. Junto a éste había unos grupos de selección, reclutados entre los miembros de las llamadas escuelas del Führer. En éstas eran admitidos únicamente jóvenes con excelentes cualidades físicas y espirituales, y de “perfecta herencia racial”. Originariamente habían sido elegidos para la guardia del Führer en la Alemania nacionalsocialista. Desde el desembarco de los aliados en Normandía fueron, sin embargo, instruidos para l guerra de guerrillas. Además del manejo de las armas y de otros conocimientos militares, recibieron instrucción tanto para el camuflaje físico como también en el anímico y político. Fueron también instruidos en el dominio de la radio y de otros medios secretos de comunicación. Falsificación de pasaportes y otros papeles de identidad constituye una importante rama de estos estudios.

2) Pudo comprobarse, asímismo, que los grupos disponían de pistolas ametralladoras, granadas de mano y morteros ligeros, en pocas palabras, de todas las armas que pueden ser útiles en la lucha en pequeños grupos. Grandes reservas de víveres completaban estos depósitos secretos de armas.

3) Sabotaje, infiltración en la máquina del estado. Esto estaba previsto para los miembros mayores aptos, para poder perturbar desde puestos importantes las disposiciones económicas de los aliados. Se encontraron planes preparados para sabotear la vida económica por medio del mercado negro y operaciones de divisas prohibidas.

En pocas palabras, puede verse claramente que el reconocido talento de organización de los alemanes sobrepasa también en este terreno lo llevado a cabo por las guerrillas francesas, belgas, yugoeslavas, etc.
También se ha sabido hoy en día que los dirigentes de la organización “Werwolf” son los siguientes: 1º General de las SS Otto Skorzeny, el que liberó a Mussolini de su cautiverio. 2º Doctor Ernst Kaltenbrunner, jefe del espionaje en el extranjero, cuya personalidad conocen ya los lectores de DESTINO por mi serie de artículos sobre espionaje. 3º General Daluge. 4º Conde Bassewitz, un fanático nacionalsocialista.
Las primeras pruebas de su futura actividad las ha ofrecido ya el “Werwolf”: el alcalde de Aquisgrán, nombrado por los aliados, el jefe de la policía de Mainz y Wiesbaden y muchos otros pequeños de rango inferior, no viven ya.
Sobre todas las víctimas de los miembros de la “Werwolf” en la región del Rin se encontró una carta en la que se veía pintado un caballo negro. Sobre las víctimas de otras regiones se encontró una tarjeta con un gallo rojo. Esto parecen ser las contraseñas de los diversos subgrupos de la organización.


WILLIAM ALDOR.  (DESTINO nº 406. Barcelona 28 de abril de 1945).

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