04 diciembre 2011

T-34-85 en Rostock































Rostock, mayo de 1945.



Berlín ha caído y el Reich de los 1000 años da sus últimas bocanadas.
El avance soviético en abril ha llevado a los soviéticos hasta la capital del Reich, y en el norte, el II Frente Bielorruso del mariscal Rokossowski sufre la detención de sus fuerzas camino a la ciudad. Tan sólo el avance hacia el Báltico surte efecto, por lo que éste decide olvidarse de Berlín y esforzarse en esa zona. El estado de Meklenbur g– Pomerania Occidental cae así poco a poco en manos soviéticas.
Desde el 20 de abril, día de la ofensiva final, hasta primeros de mayo, dicho avance ha sido lento pero inexorable.
El 27 de abril, Rokossovski ocupa Stettin atravesando el Oder cerca de Schwedt y flanqueando el núcleo urbano desde la retaguardia, en un avance en dirección a la costa báltica. Por el oeste, no muy lejos, los británicos ocupan Lübeck.
Para el 1 de mayo las fuerzas de Rokossovski se encuentran a las puertas de Rostock, importante núcleo urbano con industrias pesadas como las fábricas de aviones Heinkel y Arado, la de submarinos Neptun Werft AG y, abriéndose hacia el Báltico, a poca distancia, el puerto deWarnemünden, el más grande e importante base de la Kriegsmarine en dicho mar.
El 2 de mayo, tras cierta resistencia, la ciudad cae en manos soviéticas.
El parte de guerra ruso registra:
“Las tropas del 2º Frente de Bielorrusia, en la ampliación de su ofensiva, han ocupado el 2 de mayo la ciudad de Rostock, Warnemünde (…) y otras ciudades”
En los combates por la ciudad, antes de que las armas acallen sus gritos, las fuerzas rusas y alemanas sufren inevitables pérdidas. Algunos blindados rusos son destruidos……


Vista lateral de un T-34-85 (1945)


Rostock, noviembre de 2011.

Los trabajadores de una empresa cavan una zanja en las proximidades de una presa del Warnow, en la construcción de un puente en Mühlendamm, cuando detectan un obstáculo sólido que les impide continuar.
Como tantos y tantos trabajadores desde hace décadas en Alemania, avisan a los servicios municipales. Son muchos los años que en cualquier labor, en cualquier excavación, aparecen restos más o menos peligrosos del vendaval de fuego que arrasó el país 66 años antes.
Tienen en cuenta que entre 1942 y 1944 la ciudad resultó en gran parte destruida por los bombardeas aliados y no es la primera vez que aparecen explosivos enterrados que duermen letalmente desde entonces a poca profundidad.
Con la ayuda de técnicos y la inevitable presencia de artificieros comienza a desenterrarse el hallazgo. Al poco, la torreta de un carro blindado soviético asoma a la luz. Su largo cañón, fácilmente identificable, (un ZiS-S-53 de 85 mm) aún permanece casi intacto. Son varias toneladas de acero las que yacen a poca profundidad desde aquel 2 de mayo de 1945.
Los técnicos limpian de restos la tierra de su interior.
Aparecen algunos restos humanos y seis granadas, aún activas, que son retiradas por los artificieros del Ejército para su posterior destrucción.
Se especula entonces con que el tanque, unos de los primeros T-34 que entra en la ciudad, es destruido en esa vía de acceso, llamado desde aquellos días “el camino de la libertad”, cae a la represa y posteriormente queda enterrado.
Ahora, en noviembre de 2011, vuelve a la luz para recordarnos la inutilidad de la guerra, ocupar un sitio en algún museo histórico y hacernos suponer la enorme cantidad de restos bélicos que aún puede haber bajo tierra en los devastados campos de Europa.










T-34-85 soviético ante la Brandenburgertor. Berlín. Mayo 1945.





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