22 abril 2011

YANK



Revista semanal.
EEUU.
La idea de la revista surge de Egbert White, que trabajó en Stars & Stripes durante la I GM. Propuso la idea al Ejército en 1942, siendo inmediatamente aceptada. A partir de ese momento, el semanario adquirió una merecida fama entre los combatientes aliados, fama que le acompañó hasta su último número.
Fundada y editada por el mayor Hartzell Spence, estaba escrita únicamente por soldados de tropa y destinada a toda la tropa estadounidense. Su acompañamiento fotográfico se puede calificar de muy bueno.
Característica de esta publicación fue la edición en cada número de una pin-ups, foto más o menos insinuante, más o menos artística, de diversas jóvenes, muchas de ellas destinadas a escalar puestos, a partir de aquí, en Hollywood. A la vez, esta idea fue recogida por los combatientes y poco a poco plasmada en diversos medios bélicos, siendo famosas las ilustraciones que se dibujaban en el morro de los bombarderos B-17 y B-24 y que personalizaban e identificaban a estos en sus misiones, de manera que no era raro que en los informes de misiones, en lugar de referirse a un aparato por sus siglas militares se recogiera más bien su “nombre de guerra”. (Un ejemplo de los más conocidos es el del B-17 “Memphis Belle”).
La revista se publicó en numerosas partes del globo – Gran Bretaña, Mediterráneo, Europa, Pacífico… - llegando a hacerse 21 ediciones en 17 países distintos, llegando a ser la revista militar más duradera de la historia de EEUU, con 2,6 millones de ejemplares tirados en todo el mundo.
Cada número costaba entre 5 y 10 centavos, editándose el último de ellos en diciembre de 1945.
Aunque relativamente común, es una de las revistas que se puede calificar de “codiciadas” por los coleccionistas de bibliografía bélica.



19 abril 2011

1.0. LA CRUZ DE HIERRO1813 - 1957. ANTECEDENTES Y CREACIÓN DE LA ORDEN.


Corre el año 1813.
El reino de Prusia se encuentra enzarzado en una violenta lucha contra el imperio napoleónico.
El esfuerzo de los combatientes es tan destacado que se piensa en una nueva condecoración, o mejor, una nueva orden, que premie el valor ante el enemigo.
Friedrich Wilhelm III ignora que, para la historia, acaba de instaurar una de las condecoraciones más prestigiosas, conocida y simbólica, de Alemania, desde entonces hasta nuestros días.
Me propongo ir desgranando poco a poco todas sus clases y modelos a lo largo de la historia.
Comienzo, pues, con una introducción histórica así como con los pormenores - a grandes rasgos, aunque parezca una contradicción -  de su creación, hace ya casi 200 años.
Para leer este artículo, pincha en el enlace que te descargará un pdf.

Espero que guste. Seleccionar, botón derecho de ratón e "Ir a ...", o bien copiar el enlace en la barra de direcciones le conducirá al archivo en cuestión.

https://www.dropbox.com/s/5fsk7pirhue3utf/EK%20Antecedentes.pdf?dl=0

13 abril 2011

CV 33 - CV 35




El CV 33, o Carro Veloce 33 fue fabricado por FIAT-ANSALDO (Génova) con nomenclatura oficial L3/33.

Más propiamente una tanqueta, intervino en la campaña de Abisinia en 1935 y en nuestra Guerra Civil en 1936. En ésta última opera en Guadalajara, donde no está a la altura de las circunstancias ya que no poseía ni blindaje, ni armamento ni velocidad adecuados. Enfrentado a los T-26 soviéticos y a los contracarros de la misma nacionalidad, sufre graves pérdidas. A la vista de los resultados se decidió armar algunas unidades con un cañón Breda de 20mm, aunque con malos resultados también. Anteriormente, en Seseña (1936) se utilizó en su versión lanzallamas con el mismo efecto citado. Esta última versión, no obstante, fue más utilizada durante la II GM.

Con un blindaje escaso (13 mm), un armamento deficiente (1 ametralladora Breda de 8 mm en el CV 33 y dos Breda del mismo calibre o dos MG de 6,5 mm en el CV 35), dos tripulantes y un peso de 3.300 kg, pasó sin grandes hechos destacados durante la campaña. Estaba dotado de un motor Fiat-SPA de 4 cilindros y 43 CV, de gasolina, que le permitía una velocidad máxima de 43 km/h. Su autonomía, finalmente era de 100 km el CV 33 y 150 km el CV 35.

Al ser de dotación en el ejército italiano no es raro que algunos de los capturados, fundamentalmente en la campaña del desierto líbico (1940-43), pasaran a adornar los patios de armas de diversas posesiones británicas en Oriente Medio. Al ir estos países independizándose, algunos de ellos permanecen en los antiguos acuartelamientos británicos, pasando, naturalmente a propiedad de dichos Estados. Así, tras el conflicto bélico del Golfo Pérsico no es raro que los marines americanos, de recuerdo, plasmen su presencia en dichos lares con fotos junto a esta curiosidad histórica y pieza de museo.

Podemos admirar en las imágenes siguientes dos piezas. La primera, en color arena, capturada en Irak. La segunda, en gris, en un acuartelamiento de Afganistán. Esperemos que tras las fotos no fueran a parar, como otras muchas piezas de ese estilo, a las bodegas de los aviones de transporte aliados para aparecer, tiempo después, en diversos museos militares del Nuevo Continente.





09 abril 2011

Pz.Kpfw IV Ausf H (I). Los Panzer sirios.

No es fácil, aunque tampoco imposible, encontrar por todo el mundo piezas que, provenientes de la Guerra Mundial, aún muestran, en más o menos mejores condiciones, sus estructuras y condiciones, ya sea en un páramo, un hangar, un almacén o en algún museo. En el caso del Pz. Kpfw. IV, raro es el museo que se precie que no cuente entre sus existencias con al menos un ejemplar. En este caso quiero presentar tres de ellos que, insólitamente, podemos encontrar en Israel. Su historia es, cuanto menos, curiosa. Durante la Guerra de los Seis Días, Israel combate contra los países árabes fronterizos a cuenta de la propiedad de las aguas del río Jordán. En los Altos del Golán se enfrenta a las fuerzas sirias y tras rebasar las posiciones de éstas, captura varios Pz. Kpfw. IV ausf H sirios. Algunos de ellos son posteriormente utilizados como blancos en el Polígono de Tiro israelí de la zona. Allí permanecen, deteriorándose poco a poco tanto a causa de las inclemencias como de las prácticas de tiro del ejército israelí (alguno de ellos, con la pintura corroída por el sol, muestras los emblemas alemanes que afloran bajo capas de pintura, como es el caso de la primera fotografía). Otro, restaurado, es trasladado y expuesto en el Museo de Latrum. ¿De dónde proceden estos Panzer? Indudablemente, algunos, de los stocks de vehículos capturados durante la guerra al ejército alemán por los gobiernos de países del antiguo Pacto de Varsovia. Algunos más, ¡¡de ESPAÑA!! En efecto, en 1943, y dentro del conocido “Programa Bär”, Alemania, como parte del pago por los acuerdos comerciales secretos de la época , cede a nuestro país diverso material bélico entre el que destacan 20 Pz. Kpfw. IV ausf H y 10 StuG III con munición y material de mantenimiento y reparación. Diez de ellos se integran en el Regimiento de carros de Combate nº 61 (Madrid) y los otros diez en el nº 62 (Sevilla), componiendo ambos la División Acorazada “Brunete”. Tras diversos destinos en varias unidades, en 1965 España vende a Siria 17 de los 20 tanques. Éstos son, pues, los que los israelíes capturan en los Altos del Golán en 1967. Los tres que permanecen en España se encuentran en: - Museo de Unidades Acorazadas (El Goloso, Madrid). - Acuartelamiento “Diego Porcelos” (Burgos). - Regimiento de Caballería Ligera Acorazada (Cabezón de Pisuerga, Valladolid). (Un buen artículo sobre este blindado apareció recientemente en SERGA nº 67 (2010). Almena Ediciones).

12 diciembre 2010

19 DE JULIO DE 1936.


El 19 de julio de 1936, el Gobierno aún pretende mantener en España la sensación de orden.
En la Gaceta de Madrid (Diario Oficial de la República) sus páginas iniciales, índice del contenido, se plagan de decretos anunciando destituciones y nombramientos que, realmente, sólo tienen efectividad sobre el papel.
En la realidad, la gente muere en las calles, se incendian edificios emblemáticos de ambos bandos, muchos militares permanecen indecisos sobre qué partido tomar y aunque se decreta la anulación del estado de guerra en todo el territorio nacional, la verdad es que dicho estado se asienta y gobierna en nuestra tierra durante casi tres años.
La misma Gaceta es reflejo de la situación.
De ser el Diario Oficial con un número de páginas considerable pasa, en noviembre a escaso número de éstas y su sede, desde el Ministerio de la Gobernación en Madrid, se traslada a Valencia por ese cordón umbilical que mantuvo conectada a la República con la capital de España durante todo ese tiempo.
En mi hemeroteca descansan muchos meses de contienda y de afán legislativo que prácticamente no sirven para nada. Y entre ellos, naturalmente, los ejemplares del mes de julio del que obtengo esta copia para curiosidad de cualquiera que entre en este blog.

(Curiosas las disposiciones del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes disponiendo diversas cantidades para obras en conventos y oratorios, muchos de ellos fuera de su jurisdicción al quedar desde el primer momento en manos de las fuerzas militares sublevadas contra el Orden Constitucional).

08 octubre 2010

LOS RESTOS DE LA BATALLA (II)

Durante la guerra mundial, millones de personas sufrieron los efectos devastadores de la contienda.

Muchos jamás regresaron, no rehicieron su vida o, si lo hicieron, les costó enormes esfuerzos volver a estructurar un mundo habitable para ellos. Muchas eran las carencias y mucho el daño casi imposible de reparar.
La tierra, removida por el trajín bélico, aún muestra las inequívocas señales de la lucha.
Y en su seno aún cobija, ignorados, miles de seres humanos desaparecidos, utensilios y armamento que, de vez en cuando, afloran a su superficie o son hallados en búsquedas detalladas de la zona.

Son el testigo mudo de lo que los pueblos no deberían consentir que se repitiera. Y como testigos de una época cruel muestro algunos de los hallazgos de los últimos tiempos, en la seguridad de que no son los primeros y que tampoco serán los últimos.
Porque los campos de batalla aún conservan desde ignotas fosas comunes a tumbas individuales que de vez en cuando ven la luz, nos muestran qué fue aquello y nos gritan para que nunca más vuelva a repetirse.
Estos no son los monumentos gloriosos, los desfiles rutilantes, los atractivos uniformes y las medallas brillando en los pechos de invictos héroes. No es la poesía épica del vencedor ni el lamento del vencido. Son, y pueden ser, nosotros mismos; tú que me lees y yo que escribo.
Separados de hoy por casi setenta años, los vestigios enlodados y destrozados en la mayoría de los casos, nos muestran con su mugre la realidad a la que condenó a cada trozo de metal, a cada papel, a tantas y tantas personas, el odio de los pueblos.





























05 octubre 2010

EL TROFEO.


Algo que siempre me ha llamado la atención en el país vecino es que en cada ciudad, pueblo o aldea no falta un monumento, más o menos grande, sencillo o recargado, recordando a sus caídos de 1914 – 18.
En el mismo, en numerosas ocasiones se añaden las víctimas de 1939 – 45. Y en ocasiones, las de conflictos posteriores (Indochina, Argelia…).
En cada uno de ellos el artista imprime un sello personal que, para nuestra mentalidad, en ocasiones desentona. Pero siempre estará cargado de una simbología característica y no exenta de un toque que intenta hacer más humana cada figura de bronce.
En este caso, en un pueblo del sur de Francia, me llamó la atención este soldado. Fusil al hombro y casco calado hasta las cejas, avanza con resolución portando un ramo de olivo en la mano. Trae,
pues, la paz de su mano. Pero curiosamente, sobre su mochila el escultor no puede evitar incluir un recuerdo del enemigo vencido que le acompañará durante el resto de sus días, para no olvidar ni al culpable , ni la tragedia en que el mundo se vio envuelto. Y no es nada menos que un pickelhaube 1915 del ejército prusiano. Es ese recuerdo que lleva el poilu el que me tiene inexorablemente atado a la imagen en mi calidad de coleccionista. Porque es muy curioso. Y porque el coleccionismo comenzó como una práctica que no era más que poseer las armas del enemigo con todo lo que tal hecho conllevaba (derrota, sumisión y, a menudo, la muerte de éste).
Pero tras el paso de los desfiles y de las jornadas triunfales de 1918, en Europa se impone la reflexión entre los intelectuales de toda índole. Y la guerra, Mal Supremo, sale bastante malparada de cualquier conclusión que se precie entre los aliados occidentales.
Aquí no podía ser menos, y como epitafio, acabo con las palabras de Jacques Tardi, dibujante, recogidas en su álbum “Le secret de la Salamandre” (Norma Comics 1982).

“Fue la primera guerra mundial, la gran guerra, la del 14.
Después elevaron grotescos monumentos para decirle al mundo lo hermosa que fue esa carnicería, lo heroicos que fueron los combatientes y lo inútil que fue su sacrificio”.

29 septiembre 2010

LOS RESTOS DE LA BATALLA (I)

UN DO 17 BAJO LAS AGUAS EN LA COSTA INGLESA.

 NOTA DE PRENSA (Traducción libre).

(Daily Mail Online.28/09/2010)

Un Do 17 derribado durante la Batalla de Inglaterra, hace 70 años, ha sido hallado a 50 pies de profudidad en el banco de arena de Goodwing Sands, a 10 millas de la costa de Deal, en Kent .
El Museo de la RAF trabajará en colaboración con la Wessex Archeology en su recuperación y posterior exhibición en el Museo de la RAF en Hendon.
El aparato pertenecía a una gran formación que intentó atacar los aeródromos de Essex el 26 de agosto de 1940 y que fue interceptada por aviones de la RAF sobre el condado de Kent.
Pilotado por Willi Effmert, intentó aterrizar con ruedas, pero se hundió en el banco de arena. El piloto y un miembro de la tripulación fueron capturados mientras que otros dos tripulantes murieron en el amerizaje.
Descubierto al engancharse sus restos en las redes de un pesquero, el avión parece encontrarse en notable estado de conservación, en parte intacto y con los neumáticos del tren de aterrizaje aún inflados.

Este modelo de la Luftwaffe fue denominado “Fliegender bleistiff” (lápiz volador) por su delgada silueta y en nuestra Guerra Civil recibió el apodo de “bacalao” por razones parecidas.

CONTEXTO HISTÓRICO.

Tras el fracaso del conocido como “Día del Águila”, las formaciones enfrentadas reponen fuerzas, iniciando de nuevo los combates el 24 de agosto.
El objetivo en esta etapa de la batalla, por parte de Kesserling (Luftflotte 2. HQ Bruselas), era destruir la caza británica, tanto en el aire como en el suelo. En consecuencia, las incursiones alemanas se centran en los aeródromos enemigos.

Fuertes combates aéreos el 24 y 25 de agosto presagian gran actividad para el día siguiente. El 26 la Luftwaffe lanza un primer ataque sobre Kenley y Biggin Hill. Los incursores se enfrentan a los Boulton Paul Defiant de los Escuadrones 616 y 264 que, con pérdidas de 7 y 3 aviones propios, consiguen que los alemanes se retiren al haber consumido los Bf 109 de escolta demasiado combustible.
Por la tarde, un nuevo ataque, esta vez contra Debden y Hornchurch, se salda con la pérdida de media docena de Do 17.
Un tercer ataque, este del KG.55 /Luftflotte 3 (Sperrle. HQ París)) también es rechazado por los Grupos 11 y 10 de la RAF.

Posiblemente, el avión del que tratamos perteneciera al KG 2 o KG 3 (II Fliegerkorps), ambos dotados exclusivamente de este tipo de aparato. Sin embargo, este dato queda en el misterio, al no conocer los códigos de su fuselaje.
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- En la primera foto se aprecian los restos del avión en su lecho arenoso, en una toma obtenida por sónar.
- En la segunda, en una foto de propaganda, un Spitfire sobrepasa a un Do 17 tras atacarlo (Bundesarchiv).

Perfil de un Do 17Z-2 del 4./KG.2 durante la campaña de Polonia en 1939.






25 marzo 2010

DIARIO DE LA GUERRA DE ESPAÑA

(Desde mi última entrada en el blog he leído algunas obras sobre el tema, pero la desidia, desgana o como quiera llamarlo el que me lea (si es que alguien lo hace), han hecho que dejara durante un tiempo estas páginas. No voy a decir que vuelo con ansias redobladas. Simplemente vuelvo... y punto)

DIARIO DE LA GUERRA DE ESPAÑA.
Mijaíl Koltsov.
Editorial Planeta.


En la historiografía de la G.C. hay una serie de obras a las que se podría considerar como imprescindibles.
Ésta, para mí, no lo es, aunque no por eso deja de tener su valor para el interesado e investigador e esa época.
Planeta, en este caso, saca a la venta un volumen muy bien cuidado, actualizado y de de buena presentación.
Pero el enigma no está en la sustancia material del libro, sino en su interior, en lo recogido en sus páginas.
No es una novedad, ya que se editó en la entrañable Ruedo Ibérico, en París, en 1963, pero se puede considerar un trabajo interesante.
Koltsov (o mejor, la editorial) recopila aquí sus vivencias de la etapa m´s crítica de la guerra civil, entre julio de 1936 y octubre de 1937. Añade los artículos publicados en Pravda que parece que no se hizo en la edición referida de Ruedo y, ¡allá va! Que cada uno saque sus conclusiones.
He pasado muchos años leyendo las versiones de los "vencedores". Ahora toca (los péndulos no perdonan) las de los "vencidos". Y tanto unas como otras tienen mucho en qué ser criticadas.
Y ahí es donde yo veo el rpoblema de este libro. En estas fechas, es politicamente correcto: la lucha del pueblo contra la bestia fascista, la exaltación de las tropas gubernamentales (fundamentalmente de los pilotos - soviéticos - y de los tanquistas - ídem -, así como la notable capacidad de sufrimiento y resietncia del pueblo español y de su solidaridad con la URSS (pero, ¿no es España la sufriente? Enormes dosos de gratitud a la ayuda soviética, grandes panegíricos sobre la lucha antifascista... y silencio sobre temas que podrían ser polémicos aunque fueron importantes en la historia real tanto del conflicto como de la postguerra.
La memoria histórica se queda algo corta (o podríamos decir, tendenciosa) al exponer hechos como las "sacas" de presos de la Modelo (¿cómo permitir que miles de antifascistas, según Koltsov, puedan quedar libres para que se "pasen" al enemigo y combatan contra la República?), Paracuellos (episodio en el que el autor parece que tuvo más influencia de la que se recoge en el libro), el exterminio del P.O.U.M. (al que dedica breves páginas sin entrar en los "por qué" ni en sus consecuencias - G. Orwell es más admirado en este aspecto por tratar el tema más en consonancia y profundidad -) y, fundamentalmente, en el papel del anarquismo en la guerra (columnas sobre Aragón, frente de Madrid, muerte de Durruti...). Todos los temas escabrosos son sorteados con destreza por el corresponsal soviético para llegar a la conclusión de que, al fin y al cabo, son los comunistas los que consiguen reorganizar la resistencia y dirigir - satisfactoriamente - la resistencia del pueblo contra el invasor (alemanes, italianos y moros, que los demás ya estaban aquí, claro).
No; realmente no convence.
Hay mucho más, oculto, que no desvela Koltsov en estas páginas. Es lógico, porque los artículos y el diario están enfocados a ser leíds por el pueblo, y éste, cuanto menos informado, mejor. Posiblemente, ademas, porque él mismo sabía que debía ser "políticamente correcto" con la época, lo que no le valió de mucho ya que cayó fusilado en la contínua purga que sufre la Unión Soviética desde 1937. Hay, pues, que dar testimonio de fe antes que certificar la verdad de los hechos que cubren con la sangre de ambos bandos la geografía de mi país. Aunque, en mucha parte no se ajusten a la realidad. Pero ¿no es más importante para un lector a miles de kilómetros leer la conmovedora muerte de un tanquista más que los manejos politicos para instaurar al 5º Regimiento como columna vertebral del futuro ejército de la República?
Realmente, aunque no me esperaba menos, sí me esperaba algo más... pero ese "más" se diluye en divagaciones sobre heroismo, estoicismo y capacidad de sufrimiento de un pueblo del cual, 65 años después, Koltsov no tiene por qué hacernos partícipes ya que lo somos desde mucho antes. Eso ya lo sabemos, lo confirmamos, lo ratificamos y lo tenemos en nuestra "memoria histórica" (léase disco duro) a pesar de los desmanes que, desde uno y otro lado, se sucedieron durante tres años en nuestras tierras.
Excelente, pues, como relato.
Valor histórico... ummm... dudoso, porque huele a parcial 100%.
Pero si resumo en pocas líneas,un libro que faltaba en nuestras bibliotecas (en la de la mayoría de los que por edad o económicamente no viajaban aFrancia en olos años 60) y que no puede quedar relegado al olvido entre páginas y páginas banales que durante 40 años ocuparon un sitio, quizás más destacado, en nuestra obsesión por entender cómo fue posible aquello.

08 abril 2009

EL DEBER DE UN SOLDADO.



Soldatski dolc.

KONSTANTIN K. ROKOSSOVSKI.

Traducción Ángel C. Tomás.
INÉDITA EDITORES. Books4pocket.
1ª edición Marzo 2008.
ISBN: 978-84-96829-83-1
404 pg. 19 x 12,5.
Encuadernación en rústica.

El mariscal Rokossovski nace en Polonia y en 1918, tras servir en un Regimiento de Dragones durante la I GM, se une al partido Bolchevique.
Dentro de él interviene en la Guerra Civil rusa contra los blancos y en la posterior ruso-polaca de 1922.
Víctima de la famosa purga de Stalin de 1937, acaba en un campo de trabajo, de donde es liberado en marzo de 1940.
Durante la II Guerra Mundial es cabeza dirigente en los grandes acontecimientos que determinarán la derrota del nazismo.
En 1941 interviene en la defensa de Moscú.
En 1942 dirige la pinza norte de la operación Urano que acabará con el cerco del VI Armee germano en Stalingrado.
En 1943, combate en la batalla del Kursk.
En 1944 interviene en la Operación Babgration, llegand con sus tropas hasta las puertas de Varsovia, donde se detiene mientras el Ejército Polaco del Interior, que se ha sublevado contra los alemanes, es aniquilado por éstos.
En 1945 es desplazado en su avance y destinado a eliminar la resistencia en Prusia Oriental, mientras Zhukov y Koniev ocupan Berlín.
Muere en agosto de 1968.

El libro que se ha publicado presenta fecha de 1969 por lo que es de suponer que éste es la traducción de la 1ª edición, de 1970. Hay otra de los años 90 en la que se afina y se corrigen detalles y datos aportados por los nietos del mariscal, pero esa es, al parecer, otra historia.
Es indudable que las memorias de cualquier participante principal en la guerra son interesantes. Las de Rokossovski lo son y, por supuesto, vienen a cubrir un hueco en mis estantes sobre el tema.
Es un interesante estudio que, sin embargo, viene plagado de tantos elogios al esfuerzo soviético que, en ocasiones, viene a cansar.
La versión que Rokossovski da de la guerra no deja de estar muy idealizada, quizás politizada, pero en la época en que el libro se publicó no podía dar más de sí.
Presenta numerosos errores que al profano pueden confundir.
Un ejemplo:
Escenario: Combates por Moscú en 1941 (pg. 91) “…Sin embargo, en el enlace entre divisiones se había creado una situación comprometida; el mando alemán había introducido nuevas fuerzas, se suponía que la 5ª División de Tanques (5ª Panzerdivision). Posteriormente el parte confirmó que esta gran unidad había sido trasladada a las afueras de Moscú desde África, y la lanzaron al combate sin darles tiempo siquiera a pintar los carros, cubiertos con la pintura amarilla del color del desierto…”¡Qué insensato el mando alemán! ¿Verdad?. En realidad, la 5. Pz. Div. nunca pisó África. Tras la campaña de los Balcanes en primavera de 1941 pasó, en octubre de ese año, al frente oriental, afectada al XXXXVI Panzerkorps del Panzergruppe 4 (Grupo de Ejércitos “Centro”). Difícilmente, pues, se lañarían al combate en medio de la nieve cn un camuflaje amarillo desierto. Cierto es que en África sirvió la 5. Leichte División, pero ésta nunca vió la estepa rusa, pues sirvió en África desde el 14 de febrero de 1941, transformándose en la 21 Pz. Div. el 1 de octubre del mismo año.
¿Dónde verían Rokossovski y el mando esos tanques amarillos?
Como este, si analizásemos el libro detalladamente, encontraríamos muchas observaciones que, a ojo de buen cubero, están encaminadas a demostrar la poca cabeza del ejército enemigo frente a la prudencia y sensatez del mando del Ejército Rojo (cosa que estaría por ver).
Hay también puntos conflictivos sobre los que el Mariscal pasa de puntillas u omite (intencionadamente o no).
1) Su ejército llega a las puertas de Varsovia. En varias páginas, Rokossovski se desvive por demostrarnos que no podían ayudar al Ejército del Interior que ante la proximidad rusa se ha sublevado contra los alemanes, dado el agotamiento de las fuerzas rusas y a los errores de aquel Ejército en las Sombras al perder los puentes que hubieran facilitado el acceso a la ciudad. No es cierto. Numerosos historiadores han rebatido el hecho. Las fuerzas rusas se detienen y esperan pacientemente la destrucción del Ejército polaco por orden de Stalin, al conocer que dicho Ejército sigue las directrices del Gobierno polaco en el exilio en Londres, cosa que no interesa de ningún modo a Rusia para una futura reestructuración de esferas de influencia en la postguerra.
2) Rokossovski es desplazado – muchos sostienen que por polaco – del eje de avance principal sobre Berlín (concedido a rusos-rusos como Zhukov y Koniev) y encargado de eliminar a las fuerzas enemigas en Prusia Oriental.

El mariscal de desvive en alabar el comportamiento del soldado ruso y le es incomprensible la actitud de los cientos de miles de civiles alemanes que huyen ante él. “…Los evacuados pronto se cercioraron de que nadie les molestaría, de que la charlatanería de Goebbels era una vil mentira y, tranquilizados, regresaron a sus hogares…” (pg. 367).
“Estábamos en Alemania. Nos rodeaban las esposas y los hijos, los padres y las madres de aquellos soldados que aún ayer marchaban contra nosotros con las armas en la mano. Hacía muy poco que esta gente huía embargada por el pánico al oír hablar de la aproximación de las tropas soviéticas. Ahora nadie huía…” (pg. 397).



No lo confirman así los miles de testimonios de supervivientes, el Informe de la RFA de 1947 sobre el Gran Éxodo de Prusia Oriental ni pueblos como Elbig, Metgethen o Nemmersdorf. Tampoco la situación geosocial actual.
Pero superados los puntos de conflicto de los que podrían inferirse discusiones sin límite, sí he de añadir que la obra es interesante, presenta numerosos datos (recomiendo su comprobación no obstante) y nos muestra de qué modo se vivió y se sintió la guerra desde el lado soviético, especialmente vista por uno de sus principales protagonistas.