11 febrero 2012

DER ADLER


Revista quincenal de corte propagandístico publicada en varios idiomas por el Reichsluftfahrministerium, desde 1939 a 1944.
Algunos historiadores la consideran la consecuencia lógica de una serie de libros sobre tema aeronáutico glosando a la Luftwaffe, publicados por el grupo de prensa August Scherl Verlag, de Berlín, en su colección Adler-Bücherei.
Este mismo grupo de prensa, a modo de sondeo sobre su posible aceptación, edita en febrero de 1939 un número de prueba (Probeheft) de esta revista que, al parecer, obtiene el éxito suficiente como para decidir a la editorial a publicar el quincenal, formando tándem con “Die Wehrmacht” y “Die Kriegsmarine”.
El primer número ve la luz el 1 de marzo de 1939. La fecha no es casual, toda vez que se celebra el cuarto aniversario de la creación de la Luftwaffe.
En octubre de 1944, las exigencias de la guerra total y la escasez de materias primas obligan al Ministerio de Propaganda a cerrar la edición de revistas ilustradas a excepción de tres de ellas: Illustrierte Beobachter, Berliner Illustrierte Zeitung y Signal, con lo cual desaparece del mercado.

Durante su vida editorial la revista conoce las siguientes ediciones en diversas épocas:
- Edición en alemán para el Reich, la Suiza alemana y los “Volksdeutsche”.
- En inglés, para GB, islas anglo-normandas y EEUU.
- En francés para Francia, Bélgica y Suiza francófona.
- En italiano para Italia y la Suiza italiana.
- En español, para España y Sudamérica.
- En rumano.
- Edición internacional en alemán para aquellos países que no recibían la edición estándar.

FORMATO:
Pasa del formato inicial de 24 x 31 cm de los números de 1939, 1 a 4 de 1940 y 8, 9 y 10 de la edición francesa de 1944, a un formato más grande, de 25 x 32 cm.

NÚMEROS ESPECIALES:
En la mayoría de sus versiones, la revista edita números especiales, denominados:
- PROBEHEFT. Números experimentales de sondeo de mercado.
- SONDERHEFT. Números fuera de serie que se integran con el resto, pero que tratan de un tema particular.
- SONDERDRUCK. Clase de números fuera de serie a partir de 1940. También “EDITION SPÉCIALE”.
- SCHULAUSGABE. Edición gratuita reducida (12 páginas) para las escuelas del Partido a partir de 1940.
- AUSGABE V. Edición gratuita reducida (8 páginas) de la edición alemana para las administraciones civiles y militares en Alemania.

OTROS:
La revista editó, de 1939 a 1943, índices anuales (Der Adler Jahrgang), tapas para archivar los años completos (Der Adler Sammelordner) y volúmenes encuadernados de imprenta.

EDICIONES Y NÚMEROS PUBLICADOS:
- Alemana. Del nº 1/1939 al 19/1944.
- Francesa: Del nº 14/1940 al 11/1941, bilingüe. Del 12/1941 al 14/1944 en francés.
- Italiana: Del nº 13/1940 al 14/1944 bilingüe.
- Inglesa: Del nº 14/1940 al 25/1940, bilingüe. Del nº 26/1940 al 17/1944 sólo en inglés.
- Española: Del nº 14/1940 al 11/1941 en edición bilingüe. Del nº 12/1941 al 13/1944, en español.
- Rumana: Del nº 17/1942 al 10/1944.
- Internacional: Del nº 23/1940 al 19/1944.

CURIOSIDADES:
- Los nºs 8, 9 y 10/1944 de la edición francesa son más pequeños pero con más páginas y artículos diferentes a los de las otras versiones.
- El nº 8 de la edición francesa presenta el águila de la portada invertida.
- El nº 2/1940 es retirado inmediatamente de los quioscos y sustituido, al aparecer vistas próximas muy detalladas de Bf-109, que Göring consideró prematuro publicar.
- Existe una edición especial de 72 páginas en lengua rumana en diciembre de 1941 (equivalente a la “Sonderdruck” alemana).
- Los “Sonderdruck” sólo existen en lengua alemana. La edición, especial y gratuita, tenía más páginas que la edición estándar y estaba destinada a los países que no recibían ésta. Títulos en rojo, blanco o negro (los dos últimos eran más ricos en páginas y contenidos). Aparecen a razón de un número al mes en 1940 y dos o tres a partir de 1941. A partir de mayo de 1942 el título “Sonderdruck” se reemplaza por “Sonderdruck unverkäuflich” para señalar que dicho número no podía ser vendido.
- El “Sonderdruck” de junio de 1940 es el único con fotografías en color y la única versión impresa también en árabe.
- La “Edición especial” “Europa en lucha contra el comunismo”, de 1943 (equivalente a los “Sonderdruck” en lengua alemana), se edita en francés, español, holandés, croata, sueco y húngaro.







Ilustraciones:
Portada del nº 21/1939, del 28 de noviembre.
Página interior del nº 17/1942, del 18 de agosto.

07 febrero 2012

TELLERMINE 1942

No se encuentra mucha información sobre algunas de las partidas de material alemán que, dentro del programa Bär, fueron entregadas a España en 1943-44. De hecho, la información, a menudo, es más bien escasa.
En el caso que nos ocupa, por más que he buscado en diversas fuentes, no he conseguido encontrar ni cuántas, ni en qué condiciones (precio, entregas, etc) llegaron las Tellerminen 42 (T.Mi.42) a nuestro país.
Sin embargo, es indudable que llegaron, puesto que en el manual que presento se señala que fueron adquiridas en 1943, lo cual, inequívocamente, nos sitúa en el programa Bär.
Es también curioso que el manual se publicase en 1951 (ver contraportada), lo que indica que en esas fechas aún se mantenían almacenadas. Es de suponer que se hubieran utilizado bien pocas hasta entonces, al socaire de las escasas vicisitudes bélicas en las que empeño el Ejército desde 1943 hasta entonces (se me ocurre que tan sólo, en octubre de 1944, la “invasión” de La Vall d`Aran por las fuerzas del PCE agrupadas en la UNE).

Como siempre, el enlace (seleccionarlo, botón derecho de ratón e "Ir a...") o bien copiando el enlace en la barra de direcciones, lo cual le conducirá al archivo en cuestión.

https://www.dropbox.com/s/8oyyt34uc4o13iv/Mina.pdf?dl=0


03 febrero 2012

Pz IV (II)



Nuevo buceo en mi biblioteca.

Con el programa "Bär", en 1943 España adquiere unos cuantos Pz.Kpfw.IV ausf H, curiosamente denominados aquí KRUPP IV.

En las unidades se necesita entonces un libreto de mantenimiento de esas sofisticadas máquinas (para la época) y se edita este cuaderno donde registrar este procedimiento periódico de los Panzer.

¿Por qué lo incluyo?

Ofrece al investigador qué puntos son los más "débiles" del carro, los que requieren atención y con qué periodicidad.

Honradamente, creo que es un opúsculo interesante.

Su enlace (Seleccionarlo, botón derecho de ratón e "Ir a..."), o bien copiando el enlace en la barra de direcciones, lo cual le conducirá al archivo en cuestión.

https://www.dropbox.com/s/aiyuxt8tkmck7tq/Krupp%20IV.pdf?dl=0

02 febrero 2012

ESTACIÓN DE RADIO LSE 2/203


Revisando mi biblioteca y limpiando de polvo me encuentro con el manual de uso de la
Estación de radio (alemana) de mochila para Telegrafía y Telefonía Tipo LSE 2/203.Es curioso, tiene pocas páginas y decido incluirlo entre los documentos del blog.
Editado por el Regimiento de Artillería Divisionaria nº 16 con sede en Granada, ofrece la atractiva peculiaridad de ser una traducción exacta del manual original alemán D.940/1.
En la biblioteca no tengo más datos que puedan acompañar esta entrada.
Buceo por internet y tampoco. ¡La ignorancia más absoluta!
Sólo en el “Handbook of German Military Forces”, del U.S. War Department encuentro alguna pista.
Una reedición a cargo de la Luisiana State University Press de 1990 del manual TM-E 30-451 me facilita una referencia, aunque sólo aproximada:
Lorenz fabrica, antes de la guerra, el transmisor-receptor SE.a.2./24b-202 con el mismo rango de frecuencia que la que me ocupa y señala que “es un antiguo diseño comercial de Lorenz de la preguerra".
No hay más datos. Cualquier suposición puede ser vana e inducirme a error, por lo que me niego a hacerla. Sólo pido que si alguien conoce algo de este radiotransmisor se digne comunicármelo.
Entretanto, aquí asiento el manual descriptivo, de utilización y conservación de esta emisora de uso militar en la España de la postguerra… y posiblemente más adelante.

El enlace al archivo (seleccionar, botón derecho de ratón e "Ir a ..."), o bien copiando el enlace en la barra de direcciones, lo cual le conducirá al archivo en cuestión.

https://www.dropbox.com/s/ilehqafgupwgruv/Radio%20LSE.pdf?dl=0

01 febrero 2012

EN EL JARDÍN DE LAS BESTIAS


EN EL JARDÍN DE LAS BESTIAS
Erik Larson
Traducción de Ana Herrera Ferrer.
Editorial Ariel. B. Enero 2012.
489 pp.
ISBN. 978-84-344-70-43-9

Ariel realiza una agradable y confortable edición de la obra de Erik Larson sobre el embajador estadounidense William E. Dood durante los primeros años del nazismo en Alemania. Y desde el principio, su cubierta llama la atención en los estantes abarrotados de libros.
He leído muchas obras sobre ese periodo, de todas las tendencias y de todas las épocas, y he de decir que ésta está estructurada con gusto, amenidad y detalle.
En realidad, pese a mi pedante proclamación de erudición en el tema, he de reconocer que en España se ha difundido poco el campo del que trata Larson y menos desde esa óptica.
Podría destacar entre sus aspectos positivos, que:
- Nos revela las tramas diplomáticas estadounidenses y la cantidad de intereses creados en torno a una representación diplomática que, además de nueva, resultaba altamente dificultosa de desarrollar en una época tan turbulenta.
- El tratamiento de diversos personajes de la cúpula nazi que nos los relega al nivel de personas mediocres en muchos sentidos, pero con las ideas muy claras de lo que desean para su “querida” Alemania.
- La narración de las motivaciones, hechos y consecuencias de la eliminación de las SA como la más poderosa fuerza armada paramilitar del Reich.
- La descripción, casi en primera fila, de ciertos sucesos que definieron el rumbo de la Historia en años posteriores (el incendio del Reichtag, la política antisemita, el rearme…).
Como aspectos negativos, a mi entender:
- El título del libro, traducción literal del original, que, con un muy obvio juego de palabras, nos equipara la residencia del embajador, junto al Tiergarten, con el ambiente y la época en que se desarrolló su labor. ¿Por qué? Títulos de ese estilo ya nos anuncian qué es lo que vamos a leer, cuál va a ser su tratamiento y hacia qué lado se va a decantar la balanza del autor, algo en relativa contraposición con el oficio de historiador, si es eso lo que se pretende. Y no es ni bueno ni malo, sino ciertamente parcial (claro que, repito, desde mi óptica de ratón de biblioteca) y, por supuesto, políticamente correcto.
- La dedicación de parte del libro a las veleidades amorosas, idas y venidas (nunca mejor dicho) de la hija del embajador que, excepto para ella, pudieran tener bien poca importancia para el historiador. (¿Qué puede importar si el sofá en piel de la biblioteca guardaba los secretos amorosos de la chica y si era, o no, el lecho de amor predilecto de ésta?, por ejemplo).
- La llamada de atención al posible comprador con el cebo, harto conocido en fajas y portadas, de haber sido un best-seller en EEUU con más de un millón de ejemplares vendidos. Sobra. El que se acerque al libro no necesita ese reclamo puesto que el interés histórico obvia cualquier éxito de ventas en países como el de referencia, que no es que sea demasiado creíble en cuanto a la igualdad “ejemplares vendidos = calidad”.
- La errónea traducción en algunos aspectos. Un traductor tiene que conocer la época, sumergirse en ella, intentar ser objetivo con el texto escrito. Decantarse hacia cualquiera de los dos lados podría inducirle a errar en ciertos giros y construcciones que tergiversarían el sentido de la Historia. Por ejemplo, y cito uno de los más claros: “Admiraba en particular el programa nazi “fuerza a través de la alegría”, que proporcionaba trabajadores al gobierno sin gastos de vacaciones u otros entretenimientos”, pag. 384, cuando en realidad el gobierno, a través de “Fuerza por la alegría” lo que proporcionaba era “vacaciones sin gastos y otros entretenimientos a los trabajadores”.Hay pues que cuidar la traducción, tanto como la editorial ha cuidado la edición presentando un libro que merece la pena de leerse y meritorio de figurar, (con algunas páginas menos desde mi punto de vista desde luego), en una biblioteca que se precie. Al menos en la mía lo tiene.

06 diciembre 2011

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
Martin Gilbert.
La Esfera de los Libros. Madrid 2011.
Traducción: Alejandra Devoto.
845 pp.
ISBN 978-84-9970-042-7


Martin Gilbert es una referencia en estudios de historia del siglo XX.
Omito conscientemente el adjetivo “autoridad” porque en este mundo de logros culturales, hay muchas “autoridades” no sólo celosas de mantener su status sino también deque otros no lo logren.
Historiador oficial de Wiston Churchill, nos ofrece en esta obra una recopilación minuciosa de eventos desde el principio al final de la guerra.
Hay quien critica en la obra que la visión sea tan sólo británica, que trata fundamentalmente el teatro occidental (por cierto, que aún no he sabido por qué a los frentes se les llama “teatros”) y que deja al resto de los frentes en un segundo plano.
También que omite ciertos aspectos que no son beneficiosos para GB así como que canta las alabanzas del tan denostado Tratado de Versalles negando, de paso, que las abusivas clausulas del mismo fueran causa de nacimientos de los fascismos europeos y, por ende, del estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Personalmente, aunque no dejo de apreciar la importancia del Tratado en el devenir histórico, pienso también, y así lo recoge Gilbert en la obra, que otro de los motivos de la siguiente Gran Guerra – y no el menor - fue la indiscriminada reorganización territorial de postguerra sin tener en cuenta raíces históricas y composición social de la población de las tierras sometidas a litigio. Asombra la cantidad de territorios perdidos y/o exigidos a partir de 1918 en concepto de compensaciones de guerra a las Potencias Centrales en una idealista e interesada reorganización de la Europa Central que deja las puertas abiertas para cualquier reivindicación nacionalista ulterior.
Pero centrándonos en el libro, la labor de recopilación del autor para la obra es encomiable, aunque no es la primera vez que lo hace, ya que aplicó el mismo método en su “La segunda Guerra Mundial”.
Si alguien busca en el libro detalladas descripciones de despliegues militares y minuciosas relaciones de ejércitos, cuerpos de ejército, divisiones y unidades varias, que lo olvide y que busque en otras fuentes. Este trabajo, aún siendo bastante detallado, sobrevuela los detalles tácticos y técnicos y recopila información de primera mano, de los propios protagonistas.
Este método acerca al lector a los personajes y a los acontecimientos, desde los menos a los más importantes, haciendo creíble y amena la obra. De este modo, sus 702 páginas no se hacen tediosas.
Es, y cuando tengo ocasión lo repito, una obra de la escuela del “testimonio”, metodología que, en nuestro país, se abrió paso de la mano de Ronald Fraser con su muy recordada “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros” sobre nuestra guerra civil.
En suma, y aunque no deja de ser una opinión personal, un libro que merece la pena ser leído y tenido en consideración. Su visión de conjunto, pese a lo anotado más arriba, es encomiable. Y su amenidad es indudable.
Por último, es curioso que en las últimas obras de este género con las que me he topado, fundamentalmente de autores británicos, existe la tendencia a simultanear los acontecimientos con textos de poetas que intervinieron en los hechos. (Por ejemplo, La belleza y el dolor de la batalla – Peter Englung –, Cuentos de la Gran Guerra o La Gran Guerra y la memoria moderna, de Paul Fussell).
Y por simpatía, como ejemplo, homenaje y colofón, quiero acabar este comentario con uno de los más conocidos y simbólicos de la poesía sobre la guerra.

En los campos de Flandes

las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que marcan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
su voz apagada por el fragor de los cañones.

Somos los muertos.
Hace pocos días vivíamos,
cantábamos auroras, el rojo del crepúsculo,
amábamos, éramos amados.
Ahora yacemos, en los campos de Flandes.

Contra el enemigo proseguid nuestra lucha.
Tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos exangües.
Mantenedla bien en alto.
Si faltáis a la fe de nosotros los muertos,
jamás descansaremos,
aunque florezcan
en los campos de Flandes,
las amapolas.

(John M. McCrae)
Cementerio alemán de Le Linge.
(De la imagen, Michael St Maur Sheil).

04 diciembre 2011

T-34-85 en Rostock































Rostock, mayo de 1945.



Berlín ha caído y el Reich de los 1000 años da sus últimas bocanadas.
El avance soviético en abril ha llevado a los soviéticos hasta la capital del Reich, y en el norte, el II Frente Bielorruso del mariscal Rokossowski sufre la detención de sus fuerzas camino a la ciudad. Tan sólo el avance hacia el Báltico surte efecto, por lo que éste decide olvidarse de Berlín y esforzarse en esa zona. El estado de Meklenbur g– Pomerania Occidental cae así poco a poco en manos soviéticas.
Desde el 20 de abril, día de la ofensiva final, hasta primeros de mayo, dicho avance ha sido lento pero inexorable.
El 27 de abril, Rokossovski ocupa Stettin atravesando el Oder cerca de Schwedt y flanqueando el núcleo urbano desde la retaguardia, en un avance en dirección a la costa báltica. Por el oeste, no muy lejos, los británicos ocupan Lübeck.
Para el 1 de mayo las fuerzas de Rokossovski se encuentran a las puertas de Rostock, importante núcleo urbano con industrias pesadas como las fábricas de aviones Heinkel y Arado, la de submarinos Neptun Werft AG y, abriéndose hacia el Báltico, a poca distancia, el puerto deWarnemünden, el más grande e importante base de la Kriegsmarine en dicho mar.
El 2 de mayo, tras cierta resistencia, la ciudad cae en manos soviéticas.
El parte de guerra ruso registra:
“Las tropas del 2º Frente de Bielorrusia, en la ampliación de su ofensiva, han ocupado el 2 de mayo la ciudad de Rostock, Warnemünde (…) y otras ciudades”
En los combates por la ciudad, antes de que las armas acallen sus gritos, las fuerzas rusas y alemanas sufren inevitables pérdidas. Algunos blindados rusos son destruidos……


Vista lateral de un T-34-85 (1945)


Rostock, noviembre de 2011.

Los trabajadores de una empresa cavan una zanja en las proximidades de una presa del Warnow, en la construcción de un puente en Mühlendamm, cuando detectan un obstáculo sólido que les impide continuar.
Como tantos y tantos trabajadores desde hace décadas en Alemania, avisan a los servicios municipales. Son muchos los años que en cualquier labor, en cualquier excavación, aparecen restos más o menos peligrosos del vendaval de fuego que arrasó el país 66 años antes.
Tienen en cuenta que entre 1942 y 1944 la ciudad resultó en gran parte destruida por los bombardeas aliados y no es la primera vez que aparecen explosivos enterrados que duermen letalmente desde entonces a poca profundidad.
Con la ayuda de técnicos y la inevitable presencia de artificieros comienza a desenterrarse el hallazgo. Al poco, la torreta de un carro blindado soviético asoma a la luz. Su largo cañón, fácilmente identificable, (un ZiS-S-53 de 85 mm) aún permanece casi intacto. Son varias toneladas de acero las que yacen a poca profundidad desde aquel 2 de mayo de 1945.
Los técnicos limpian de restos la tierra de su interior.
Aparecen algunos restos humanos y seis granadas, aún activas, que son retiradas por los artificieros del Ejército para su posterior destrucción.
Se especula entonces con que el tanque, unos de los primeros T-34 que entra en la ciudad, es destruido en esa vía de acceso, llamado desde aquellos días “el camino de la libertad”, cae a la represa y posteriormente queda enterrado.
Ahora, en noviembre de 2011, vuelve a la luz para recordarnos la inutilidad de la guerra, ocupar un sitio en algún museo histórico y hacernos suponer la enorme cantidad de restos bélicos que aún puede haber bajo tierra en los devastados campos de Europa.










T-34-85 soviético ante la Brandenburgertor. Berlín. Mayo 1945.





10 octubre 2011

MOSIN NAGANT M.1895 FINLANDÉS.

En la historia de las armas largas, el Mosin-Nagant ocupa un lugar destacado.
Producido fundamentalmente en Rusia, no es despreciable su utilización por otros ejércitos.
Esta primera monografía, de una serie que pretendo proseguir, se ocupa del destacado papel que este fusil interpretó en el Ejército finlandés, donde pasó a ser arma reglamentaria.
Si por algo me llama la atención es por el hecho significativo de que es una de las pocas armas que fue profusamente utilizada contra sus diseñadores iniciales.
LAS MONOGRAFÍAS:
Pretendo, inicialmente, colgar en el blog una monografía trimestral, relativamente extensa, sobre armamento que, a mi juicio, pudo ser de un modo u otro transcendente para el desarrollo de la historia bélica y, por extensión, de la Historia general.


El enlace (seleccionar, botón derecho de ratón e "Ir a ..."), o bien copiar el enlace en la barra de direcciones, lo cual le conducirá al archivo en cuestión.

https://www.dropbox.com/s/ti2zaj5yivkjl0m/Mosin%20Nagant%20M%201891%20finland%C3%A9s.pdf?dl=0

11 septiembre 2011

LA REVUE DU MONDE LIBRE










Esta pequeña publicación (me refiero a su tamaño, que no a su contenido) se creó con destino a la Francia ocupada y podríamos clasificarla, dentro de la guerra de la propaganda, como una especia de correo aéreo (“leaflets” en inglès, “flugblatt” en alemán) para dar a conocer indiscriminadamente ideas, creencias, intenciones y política a la vez que revelaba en el país noticias a las que de otro modo no tendría acceso la opinión pública.
Se idea, compone e imprime en Londres (28, Newgate Street, London, E.C.1), viendo la luz el nº 1 en enero de 1943. De cadencia mensual, el último número fue el 19, de agosto de 1944.
Los autores que colaboraban en la publicación pertenecían a diversos ámbitos de la cultura y de la política de los países aliados.
Naturalmente, como en toda publicación aérea, al menos en los ejemplares de mi colección, llama la atención su pequeño tamaño (A6, para ser fácilmente escamoteable), además de una tipografía de caracteres muy pequeños, en doble columna, por lo que en poco espacio se condensan artículos y opiniones de bastante más extensión en una edición normal.
En sus últimas páginas ofrece noticias y novedades de la Resistencia en Europa y en Francia.
También es curioso que mientras en los primeros números se señala “Apportée par la RAF”, en los últimos, como pretendiendo reivindicar una autonomía que el gobierno de la Francia Libre necesita, el aviso se transforma en un genérico “Apportée par avión”.

17 mayo 2011

El vuelo del 7U+LM

7:35 de la mañana del 24 de febrero de 1943. Aeródromo de Kemi, Finlandia.
El piloto del Ju 52/4mg con matrícula militar 7U+LM calienta motores.
Finlandia duerme en su cuarto año de guerra bajo el frío de una fuerte borrasca que, procedente del norte, recorre el país.
El frente está tranquilo aunque, mientras los motores ronronean y alcanzan su régimen adecuado de funcionamiento, el piloto recuerda los azarosos días de medio mes antes, en los que el sector Leningrado se había convulsionado ferozmente bajo los ataques soviéticos que habían provocado la casi total aniquilación de varias unidades alemanas que sostenían el cerco de la ciudad. Pero todo queda ahora muy lejano, tanto en el espacio como en el tiempo. En las circunstancias actuales un día puede ser una eternidad.
Ahora, aquí, en Laponia, a más de cien kilómetros de Rovaniemi y con casi setecientos kilómetros ante él, su preocupación se centra en el descenso del barómetro de presión, en las previsiones meteorológicas del puesto de control enterrado en la nieve y en las órdenes del jefe de la unidad, en cuyas manos está abortar el vuelo si lo consideraba oportuno.
Pero el Oberstleutnant al mando duerme plácidamente y el grupo de observación climatológica, ante la duda entre despertarlo o autorizar el despegue, opta por la segunda opción. Al fin y al cabo es un vuelo rutinario.
Los tripulantes del avión comprueban instrumentos, plan de vuelo… los cinco pasajeros que trasladarán hasta Noruega desde allí suben al avión y se acomodan en los asientos, con el humor de quien abandona un frente de guerra para realizar un viaje de varias escalas que los llevará al final del día, a su amado país.
El 7U+LM, antiguo KG+GK, integrado ahora en el 4./KG.zbV 108 acelera sus tres motores BMW 123T de 830 caballos y rugiendo en la débil luz de la medianoche, se arrastra veloz por la pista arrojando nieve a ambos lados hasta que, de un inesperado salto, despega e inicia su ascensión al cielo cuajado de torbellinos de nieve. Su sombra de 29 metros de envergadura cubre durante una décima de segundo el techo del puesto de mando y, con tremendo ruido, se pierde en la oscuridad que, hacia el oeste, sume en medias sombras la costa del golfo de Botnia.
Casi 700 km al norte, en Banak, el aeródromo de Lakselv, alguien mira el cuadrante de recepción de vuelos prevista para hoy. Con una taza de café en la mano comprueba que es un día de tráfico normal que, además, menguará por la tormenta de nieve que reina en la zona desde hace varios días. Se despereza y, satisfecho, mira por la ventana, hacia la costa. Ante sus ojos, en plena región noruega de Finnmark, próxima al Cabo Norte, se abre el mar de Barents, antiguamente llamado Murmanskoye Morye, o mar de Múrmansk.
10:50 horas. El Ju 52 procedente de Kemi intenta orientarse entre bandazos y el rostro preocupado del piloto se frunce en un gesto de cansancio. Hace casi una hora que debían haber aterrizado en su destino, pero el fuerte viento frontal de la tormenta, procedente de las islas Spitsberg alarga el vuelo a casi tres horas. Sabe que la autonomía del aparato es de cuatro horas y se pregunta dónde diablos está la base. La radio no funciona con este tiempo y llevan casi diez minutos dando vueltas en la zona. Sabe que no está lejos, pero ¿dónde?
El navegante lanza una bengala y todos miran el cielo por si desde tierra llega respuesta. Nada.
El piloto decide descender un poco por si mejorara la visión. El altímetro marca 1200 metros, 1100… La visibilidad es casi nula.
En ese momento, una sombra abajo, un crujido, unas rocas donde no debía haber más que aire, los motores se aceleran intentando compensar la brusca bajada de velocidad… pero el avión no consigue elevar de nuevo sus 10.000 kilos de peso y, en pérdida, se precipita al suelo en la colina de Geaidnogáisá, a 1066 metros de altitud y a 50 km de su destino.
Tras la confusión, el ruido, los gritos y los bruscos movimientos, el silencio. Afortunadamente no hay bajas. Dos de los pasajeros, heridos de gravedad, se lamentan. Otro ha perdido el conocimiento. Pero todos están vivos. Se lanzan bengalas rojas de aviso. Pasará algún tiempo hasta que las patrullas de rescate lleguen al aparato y puedan evacuar a las personas.
Pero el avión quedará allí, los motores destrozados y una carcasa muda, una más de las muchas que jalonan esos agrestes territorios casi salvajes.
Corría un día cualquiera, del año 1943.



En 1983, cuarenta años después, el esqueleto fácilmente identificable del aparato aún aparecía, relativamente intacto, a los ojos de los excursionistas en la cima de aquella agreste colina en las cercanías del Cabo Norte.