08 abril 2009

EL DEBER DE UN SOLDADO.



Soldatski dolc.

KONSTANTIN K. ROKOSSOVSKI.

Traducción Ángel C. Tomás.
INÉDITA EDITORES. Books4pocket.
1ª edición Marzo 2008.
ISBN: 978-84-96829-83-1
404 pg. 19 x 12,5.
Encuadernación en rústica.

El mariscal Rokossovski nace en Polonia y en 1918, tras servir en un Regimiento de Dragones durante la I GM, se une al partido Bolchevique.
Dentro de él interviene en la Guerra Civil rusa contra los blancos y en la posterior ruso-polaca de 1922.
Víctima de la famosa purga de Stalin de 1937, acaba en un campo de trabajo, de donde es liberado en marzo de 1940.
Durante la II Guerra Mundial es cabeza dirigente en los grandes acontecimientos que determinarán la derrota del nazismo.
En 1941 interviene en la defensa de Moscú.
En 1942 dirige la pinza norte de la operación Urano que acabará con el cerco del VI Armee germano en Stalingrado.
En 1943, combate en la batalla del Kursk.
En 1944 interviene en la Operación Babgration, llegand con sus tropas hasta las puertas de Varsovia, donde se detiene mientras el Ejército Polaco del Interior, que se ha sublevado contra los alemanes, es aniquilado por éstos.
En 1945 es desplazado en su avance y destinado a eliminar la resistencia en Prusia Oriental, mientras Zhukov y Koniev ocupan Berlín.
Muere en agosto de 1968.

El libro que se ha publicado presenta fecha de 1969 por lo que es de suponer que éste es la traducción de la 1ª edición, de 1970. Hay otra de los años 90 en la que se afina y se corrigen detalles y datos aportados por los nietos del mariscal, pero esa es, al parecer, otra historia.
Es indudable que las memorias de cualquier participante principal en la guerra son interesantes. Las de Rokossovski lo son y, por supuesto, vienen a cubrir un hueco en mis estantes sobre el tema.
Es un interesante estudio que, sin embargo, viene plagado de tantos elogios al esfuerzo soviético que, en ocasiones, viene a cansar.
La versión que Rokossovski da de la guerra no deja de estar muy idealizada, quizás politizada, pero en la época en que el libro se publicó no podía dar más de sí.
Presenta numerosos errores que al profano pueden confundir.
Un ejemplo:
Escenario: Combates por Moscú en 1941 (pg. 91) “…Sin embargo, en el enlace entre divisiones se había creado una situación comprometida; el mando alemán había introducido nuevas fuerzas, se suponía que la 5ª División de Tanques (5ª Panzerdivision). Posteriormente el parte confirmó que esta gran unidad había sido trasladada a las afueras de Moscú desde África, y la lanzaron al combate sin darles tiempo siquiera a pintar los carros, cubiertos con la pintura amarilla del color del desierto…”¡Qué insensato el mando alemán! ¿Verdad?. En realidad, la 5. Pz. Div. nunca pisó África. Tras la campaña de los Balcanes en primavera de 1941 pasó, en octubre de ese año, al frente oriental, afectada al XXXXVI Panzerkorps del Panzergruppe 4 (Grupo de Ejércitos “Centro”). Difícilmente, pues, se lañarían al combate en medio de la nieve cn un camuflaje amarillo desierto. Cierto es que en África sirvió la 5. Leichte División, pero ésta nunca vió la estepa rusa, pues sirvió en África desde el 14 de febrero de 1941, transformándose en la 21 Pz. Div. el 1 de octubre del mismo año.
¿Dónde verían Rokossovski y el mando esos tanques amarillos?
Como este, si analizásemos el libro detalladamente, encontraríamos muchas observaciones que, a ojo de buen cubero, están encaminadas a demostrar la poca cabeza del ejército enemigo frente a la prudencia y sensatez del mando del Ejército Rojo (cosa que estaría por ver).
Hay también puntos conflictivos sobre los que el Mariscal pasa de puntillas u omite (intencionadamente o no).
1) Su ejército llega a las puertas de Varsovia. En varias páginas, Rokossovski se desvive por demostrarnos que no podían ayudar al Ejército del Interior que ante la proximidad rusa se ha sublevado contra los alemanes, dado el agotamiento de las fuerzas rusas y a los errores de aquel Ejército en las Sombras al perder los puentes que hubieran facilitado el acceso a la ciudad. No es cierto. Numerosos historiadores han rebatido el hecho. Las fuerzas rusas se detienen y esperan pacientemente la destrucción del Ejército polaco por orden de Stalin, al conocer que dicho Ejército sigue las directrices del Gobierno polaco en el exilio en Londres, cosa que no interesa de ningún modo a Rusia para una futura reestructuración de esferas de influencia en la postguerra.
2) Rokossovski es desplazado – muchos sostienen que por polaco – del eje de avance principal sobre Berlín (concedido a rusos-rusos como Zhukov y Koniev) y encargado de eliminar a las fuerzas enemigas en Prusia Oriental.

El mariscal de desvive en alabar el comportamiento del soldado ruso y le es incomprensible la actitud de los cientos de miles de civiles alemanes que huyen ante él. “…Los evacuados pronto se cercioraron de que nadie les molestaría, de que la charlatanería de Goebbels era una vil mentira y, tranquilizados, regresaron a sus hogares…” (pg. 367).
“Estábamos en Alemania. Nos rodeaban las esposas y los hijos, los padres y las madres de aquellos soldados que aún ayer marchaban contra nosotros con las armas en la mano. Hacía muy poco que esta gente huía embargada por el pánico al oír hablar de la aproximación de las tropas soviéticas. Ahora nadie huía…” (pg. 397).



No lo confirman así los miles de testimonios de supervivientes, el Informe de la RFA de 1947 sobre el Gran Éxodo de Prusia Oriental ni pueblos como Elbig, Metgethen o Nemmersdorf. Tampoco la situación geosocial actual.
Pero superados los puntos de conflicto de los que podrían inferirse discusiones sin límite, sí he de añadir que la obra es interesante, presenta numerosos datos (recomiendo su comprobación no obstante) y nos muestra de qué modo se vivió y se sintió la guerra desde el lado soviético, especialmente vista por uno de sus principales protagonistas.

14 marzo 2009

ESCUDO DE KUBAN.



(Kubanschild)
El escudo de brazo Kuban era concedido por el mariscal de campo von Kleist en nombre del Führer desde su institución el 21 de septiembre de 1943.
Conmemoraba las batallas defensivas que se desarrollaron en esa cabeza de puente desde el 1 de febrero de 1943 hasta el 9 de octubre del mismo año.
En su diseño, bajo un águila de la Wehrmacht flanqueada por la fecha, aparece en forma esquemática la famosa” línea Azul”, que durante 110 kilómetros cerraba el paso al istmo desde las “Lagunen” al norte a “Noworo /Ssijsk" al sur, pasando por “Krymskaja”.
Se concedía a todo combatiente que hubiera servido honorablemente durante 60 días en la zona , siendo reducido el periodo de tiempo si se resultaba herido en los combates.

Es en el escenario por el que se premia con este escudo en el que se desarrolla la historia de la obra anteriormente reseñada "La cruz de Hierro" y donde Steiner y su grupo combaten contra los soviéticos.

(La fotografía es propiedad del autor de esta entrada y la pieza, original, pertenece a su colección privada).





LA CRUZ DE HIERRO.


Das geduldige Fleisch.
Willi Heinrich.Traducción de Mariano Orta Manzano.
Inédita Editores.
1ª edición. Noviembre 2008.
ISBN. 978-84-92400-39-3
740 pp. 23 x 15.
Encuadernación en rústica.

Willi Heinrich (1920 – 2005) es un autor alemán famoso fundamentalmente por una novela que ha sido difundida en todos los medios. Se trata de “Carne paciente”, que en 1977 el director de cine Sam Pekinpah volcó al cine con el título de “La cruz de hierro” (el mismo que la obra en su edición estadounidense)..

Situemos la acción.
Tras la batalla del Kursk, en julio de 1943, los soviéticos inician su ofensiva en el Centro y Sur de Rusia. Lenta, pero inexorablemente, las tropas rusas van avanzando desde el río Donetz y no pararán hasta que a finales de septiembre llegan al Dnieper, en una serie de ofensivas a las que el Mando alemán sólo puede oponer la resistencia necesaria para evitar que sus tropas resulten rodeadas.
En el Cáucaso Norte, las tropas alemanas se han ido retirando hacia el oeste y el Grupo de Ejércitos A se ve empujado hacia la costa del mar de Azov entre enero y marzo de 1943. A fines de marzo, el Ejército 17, que ocupaba el sur del frente, empujado por las armas rusas, se va paulatinamente retirando hasta frenar el avance enemigo en la península de Kubán. Desde entonces hasta septiembre, el Reich poseen una cabeza de puente que deja perspectivas abiertas a la futura expansión de nuevo por la estepa de los calmucos. Los acontecimientos obligan, primero, a pensar en mantenerla en sus manos, pero conforme progresa el avance ruso en todo el sector meridional del país, se observa que un nuevo Stalingrado se cierne sobre las tropas de esa zona, que cierra por el Este al mar de Azov (y sirve de barrera geográfica al oeste la península de Crimea).
Este sector oriental , denominado frente del Kuban, en la península de Tamán recoge en sus fortificaciones a las 13 divisiones y un Grupo divisionario que forman el 17 Ejército.
La noche del 9 al 10 de septiembre de 1943 comienza un ataque conjunto soviético, por mar y tierra, sobre Novorossik., a cargo del 18 Ejército ruso. El día 11 le sigue el 9 Ejército y el 14, el 56 Ejército. Toda la línea, así (denominada “línea Azul” por el Alto Mando germano y con una extensión de 110 km.), hierve en sangrientos combates hasta que el 17-18 de septiembre los alemanes se ven forzados a retirarse, primero hacia el estrecho de Kerch y luego, a Crimea.
La mañana del 9 de octubre, las fuerzas soviéticas llegan al estrecho de Kerch, completándose así la liberación del Cáucaso Norte.
Es en el curso de estas acciones donde Heinrich enmarca al grupo de combate de Steiner, un brigada rebelde, individualista a veces, querido por sus hombres en los momentos de dificultad y odiado en los de bonanza, con un drama oculto que le hace ser un escéptico, descreído y ciertamente inconsciente en numerosas ocasiones. Sentenciado por el capitán de su batallón, un diletante en busca de la Cruz de Hierro (por lo que ha pedido voluntariamente su traslado desde Francia al frente ruso), los acontecimientos que se desarrollan a lo largo de las páginas del libro acabarán poniendo a cada uno en su sitio (y a la mayoría, bajo una cruz de madera).

La obra se publica en Alemania en 1955. Es tiempo de reflexión, de memorias, de confesiones y de descubrimientos de que todo no fue como la historiografía de los diez años anteriores quiso mostrar al mundo. Tampoco como la que, durante los 12 años previos a estos diez, bombardeó con oropeles y falsas promesas a un pueblo que puso su destino en manos de un régimen criminal que llevó al país a su casi total destrucción en 1945.

La novela merece la pena leerse, e Inédita hace un nuevo esfuerzo por acercar la historia, con mayúscula o minúscula) al lector medio. Es una novela de guerra, una más, es cierto. Pero que, cuando acaba, te deja la sensación de haber sido testigo de lo que es la misma naturaleza humana: el hombre, lobo para él mismo.
Y el tomo, por razones que ahora no explicaré, irá de cabeza a mostrar su lomo junto a “Tempestades de acero”, “Sin novedad en el frente” , “Tres de infantería” y algunas más que descansan en uno de los estantes de esta particular biblioteca.

16 febrero 2009

TRILOGÍA AFRICANA.


African Trilogy.
Alan Moorehead.Traducción de Jesús Pardo.
Inédita Editores.
1ª edición. Agosto 2008.
ISBN.978-84-92400-33-1
794 pp. 24, 5 x 15.
Encuadernación en tela con sobrecubierta.

Hay una serie de libros que, cada cierto tiempo, resucitan para bien de los aficionados al tema.
Actualmente llevamos un par de años en los que las editoriales están realizando una excelente labor reeditando obras que llevan gran tiempo agotadas y editando otras que no han visto antes la luz en nuestro idioma. Biografías, relatos, memorias y estudios diversos sobre las últimas guerras pueblan los estantes de las librerías. Muchas de esas obras ya aparecieron en los 60 – 70 por obra de añoradas editoriales como Bruguera y Luis de Caralt. Otras, no
Entre las primeras, Inédita, en su serie Histórica, nos ofrece las crónicas de Alan Moorehead sobre el teatro de guerra africano entre 1940 y 1943.
La obra se concibió por el autor como una trilogía en tres libros separados, cada uno cubriendo una etapa de la guerra. Así, los tituló:
- El frente mediterráneo (el año de Wavell. 1940-41).
- Un año de batalla (el año de Auchinleck. 1941-42).
- El final en África (el año de Eisenhower, Alexander y Montgomery. 1942-43).
Para mí, una obra redonda, excelente y muy entretenida, que nos mantiene el interés hasta su última página.
Hay quien le achaca ser demasiado anglófila pero ¿qué puede esperarse de un corresponsal de guerra que sirve en las fuerzas armadas aliadas y que, durante tres años, recorre con el Ejército los diferentes teatros de guerra (no se limita al norte de África, sino que también cubre la batalla de Creta, las operaciones en Oriente Medio y el problema de la India), editando sus experiencias en 1944, aún con la guerra en curso?
Alan Moorehead, australiano, no vuelca sobre el enemigo (alemanes e italianos) todo el veneno que, en otras publicaciones por el estilo, se llega a apreciar. Intenta, y lo consigue, ser patriota sin necesidad de ser radical. No se leen en el libro descalificaciones gratuitas del enemigo. Para él, el alemán es un ejército muy bien organizado a nivel colectivo pero sin iniciativa individual, que consigue grandes éxitos aprovechando tanto su potencia y calidad de armamento como las deficiencias y los errores de los británicos. Realiza interesantes deducciones del por qué de las derrotas británicas, acertados análisis y llega a no menos excelentes conclusiones.
Hay cosas que al neófito sorprenderían, como, por ejemplo, los elogios que al arma de artillería italiana deja caer en el libro, el relativo mito de la invencibilidad de la Luftwaffe o los pro y contra de las diversas armas utilizadas en esa guerra (a mí, personalmente, su negativa evaluación del tanque Tiger, tan ensalzado por otros comentaristas, me choca).
Y una máxima que repite a lo largo del libro: “No hay que exagerar las victorias porque, de ese modo, las derrotas parecerán siempre mayores y otras victorias se considerarán banales”. Este precepto me recuerda otro, muy utilizado por los historiadores aliados de aquella época, que consistía en exagerar la potencia y la importancia del enemigo. De ese modo, al conseguir derrotarlo, el ejército vencedor ascendía a cumbres de imbatibilidad y prestigio aún mayores.
Interesantísimo por la cantidad de anécdotas que reúne, porque sabe, con un lenguaje fácil, transmitir todo lo que significaba luchar en un paraje tan inhóspito y porque la gran cantidad de personajes que por esta trilogía desfilan se perciben vivos, con su carácter bien reflejado y con las situaciones que narra muy bien resueltas para dar al lector una visión muy acertada de esta campaña.
Este libro era en realidad uno de los que siempre han faltado en mi biblioteca y del que he tenido conciencia de que era lo suficientemente interesante como para figurar en ella.
Ahora veo que no estaba equivocado.
Y lo recomiendo. Si Paul Carell (ver una reseña anterior de este autor en el blog) supo dar al mundo la versión humana del conflicto vista desde el lado alemán, Moorehead hace otro tanto desde la perspectiva aliada.
Un pequeño defecto: ciertos errores de traducción que, quizás con una atenta relectura, hubieran podido evitarse.
Quizás su precio parezca excesivo para algunos bolsillos. Pero creedme, merece la pena el dinero invertido en él.
En resumen: un libro imprescindible.

03 febrero 2009

EUROPA EN GUERRA 1939 - 1945.


(¿Quién ganó realmente la Segunda Guerra Mundial?)
Europa at war 1939-45: No simple victory.NORMAN DAVIES.Amado Diéguez, traductor.
Editorial Planeta.
1ª edición: Septiembre 2008.
ISBN. 978-84-08-o7940-8
Encuadernación en tapa dura. 711 pp.

Un libro que me ha sorprendido.
El autor se circunscribe exclusivamente al teatro europeo del conflicto y, con brochazos relativamente generales, sin necesidad de profundizar exhaustivamente en cifras, fechas ni datos, nos presenta una visión de conjunto de la II GM en Europa que, en ocasiones, nos sorprende y, en general, nos ubica bastante bien en la realidad de los acontecimientos que describe.
No descubre realmente nada nuevo, pero nos hace pensar y reestructurar esquemas repetidos y oídos machaconamente así como dados por ciertos desde hace muchos años.
La presentación nos hace una serie de preguntas a las que da contestación posteriormente en el libro, como cuál fue el mayor campo de concentración entre 1939 y 1945, qué país tuvo más pérdidas civiles en la II GM, cuál fue la operación más destacada en la guerra… y las respuestas, como se descubre con cierta sorpresa, no son respectivamente Auschwitz, Francia o Alemania ni el desembarco en Normandía…
Interesante visión general de un conflicto en esta parte geográfica que hace que el libro, de nuevo como otros no imprescindible, sí necesario en nuestra biblioteca sobre el tema.
Es cierto que los libros son caros, y que éste no se queda atrás.
Pero merece la pena.
Y el tiempo dedicado al mismo, más aún.
Lo recomiendo; merece la pena el dinero invertido en el mismo.

HEROÍSMO EN EL PACÍFICO.


(Testimonios de guerra).
(War Stories II. Heroism in the Pacific)OLIVER NORTH.Ciudadela Libros S.L.
1ª edición: mayo 2006.
ISBN. 84-934669-8-0
Encuadernación en rústica. 382 pp.

Oliver North nos hace en esta obra un recorrido por la guerra del Pacífico, desde Pearl Harbour hasta la rendición del Japón. La perspectiva, obviamente, está basada en los testimonios de los protagonistas del bando norteamericano en el conflicto.
Es una visión unilateral, aunque interesante, de una historia que, en nuestro país, estamos acostumbrados a leer continuamente.
Un “defecto” que le encuentro es que se percibe que, tras conseguir dichos testimonios, el relato general de los hechos se basa, en parte, en los mismos, por lo que se aprecia una especie de repetición (descripción personal y extrapolación a historia general de conjunto del desarrollo histórico) que no llega a ser totalmente interesante.
No obstante, nos ofrece un libro ameno, fácil y curioso de leer, aunque restringido en gran parte a neófitos del tema que hayan estudiado poco del mismo.
La edición de la editorial (Ciudadela Libros) es bastante buena y en un tamaño que puede manejarse bastante bien. Aunque hay algo que vengo observando de un tiempo a esta parte en la edición de obras sobre la II GM (y en otras editorialestambien, por supuesto) que es la atención, digamos secundaria, a las ilustraciones interiores (descartaré la portada, que en realidad es llamativa y entra por los ojos).
Un libro, en definitiva, que puede leerse pero que no ofrece grandes posibilidades al historiador si éste ya está algo curtido en la exploración de la bibliografía que, sobre el tema de la guerra en el Pacífico, se nos ha venido ofreciendo desde hace varias décadas.
No es desdeñable; en absoluto. Pero tampoco ciertamente original ni una herramienta de trabajo para el estudioso.

27 diciembre 2008

TIERRA CALCINADA.


(La guerra en el Frente Ruso 1943 – 1944).
Verbrannte Erde.Paul Carell.Inédita Editores S.L. Colección Books4pocket.
1ª edición de esta edición: mayo 2008.
I.S.B.N. 978-84-96829-84-8.
Edición de bolsillo en rústica. 647 pp.

Todo comienza en el Kursk, en julio de 1943. La denominada “mayor batalla de tanques de la Historia” se va a desarrollar en ese saliente del frente ruso, entre Orel y Bielgorod. Unos 3.000 carros de combate y numerosas piezas de asalto avanzan sobre las líneas soviéticas en un movimiento de tenaza que acaba en derrota propia tras casi un mes de combate. Fue éste el último intento de la Wehrmacht por obtener la supremacía en el frente del Este y evitar un desastre como el que se produjo con posterioridad.
Y es que el Ejército alemán buscaba un triunfo que elevase la moral de las tropas y le desquitase de la gran derrota del 6º Ejército en Stalingrado, cinco meses atrás.
En líneas generales, Paul Carell se ocupa en esta obra de la batalla en el frente del Este desde enero de 1943 hasta julio de 1944. En esos meses, y salvo el paréntesis del Kursk, la Wehrmacht se enfrenta a sistemáticas y escalonadas ofensivas soviéticas en el sur, norte y centro que llevan al Ejército rojo a posicionarse, tras la operación Bagration en el sector central, a orillas del Vístula, en tierra polaca, con Prusia Oriental amenazada en el norte y Rumanía y los territorios balcánicos en el punto de mira soviético en el sur.
La derrota alemana está servida. Y se producirá en los meses siguientes, tras incontables padecimientos (*).
Una somera cronología del periodo tratado puede ayudarnos a comprender cómo se desarrollan los hechos.

2/3.1.43 Los alemanes comienzan su retirada del Cáucaso.
10.1.43. Comienza la ofensiva final rusa en Stalingrado.
2.2.43. Se rinde el 6º Ejército en Stalingrado.
8.2.43. Los rusos liberan Kursk, estableciendo así un peligroso entrante en las líneas alemanas.
16.2.43. Los rusos recuperan Jarkov.
15.3.43. Los alemanes vuelven a tomar Jarkov.
5.7.43. Operación Ciudadela. Comienza la batalla del Kursk.
23.8.43. Los soviéticos vuelven a liberar Jarkov.
6.11.43. Los rusos liberan Kiev.
24.12.43. Ofensiva soviética en el frente de Ucrania. Las tropas alemanas del sector sur, incluida Crimea, en peligro de embolsamiento.
6.1.44. Las tropas soviéticas avanzan hacia Polonia.
27.1.44. En el norte, se rompe el cerco de Leningrado tras 900 días de asedio.
4.3.44. Ofensiva soviética en Bielorrusia.
8.4.44. Ofensiva soviética en la península de Crimea.
9.5.44. Los rusos liberan Sebastopol.
12.5.44. Los alemanes se rinden en Crimea.
9.6.44. Ofensiva soviética en el frente finlandés.
22.5.44. Operación Bagration. Ofensiva de verano soviética en el sector centro del frente.
28.7.44. Los rusos liberan Brest-Litovsk (Polonia)
19.8.44. Ofensiva rusa en los Balcanes. Penetración en Rumania.

Paul Carell (en realidad Paul Karl Schmidt) escribió esta obra en 1966. Si bien tachado de nazi, no hay que olvidar que su pasado, como el de otros muchos alemanes, se desenvolvió en plena época del III Reich. Miembro del Partido en 1931 - nº 420.853 - y de las SS en 1938 - nº 308.263 – perteneció al Ministerio de Asuntos Exteriores de von Ribbentrop [sección de noticias y prensa]. Acusado por las deportaciones de judíos húngaros en 1944, no pudo ser incriminado.
Posiblemente por las razones anteriores su obra ha sido desprestigiada en muchas ocasiones siendo, a la vez, etiquetado como poco objetivo.
Personalmente he leído numerosas obras sobre el tema y, obviando cualquier otro aspecto, opino que concretamente ésta es una de las mejores obras de conjunto sobre el desastre del Ejército alemán en el frente del Este. Naturalmente, visto desde ese lado (desde el contrario hay también numerosas obras que poco a poco iré exponiendo en este blog).
El autor, pues, nos presenta la gran batalla de 1943-44 con una excelente utilización y exposición de los hechos tanto a nivel de ejércitos como desde las vivencias particulares de los combatientes. Es cierto que es una visión desde el lado alemán (insisto) pero creo poder decir que la obra – de la que en español se han realizado varias ediciones desde entonces - se ha alzado con el honor – por mérito propio - de pertenecer a la muy honrosa selección de obras “clásicas” sobre el tema.

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(*) Para los interesados, los acontecimientos del libro podrían enlazarse con los que Jürgen Thorwald narra en su obra “Comenzó en el Vístula y terminó en el Elba”.

(**) En la foto, arriba a la derecha, junto a dignatarios, a la izquierda, el autor del libro. Berlín 1934.

11 diciembre 2008

EL TIGER DE VIMOUTIERS



21 de agosto de 1944. El Tiger I nº 231 (2.Kp. / SS. Pz. Abt. 102) se queda sin combustible durante los combates al sur de Normandía en la carretera N 179, a la salida de Vimoutiers. Su comandante ordena abandonar el carro, repartir la munición en otros de la compañía y volarlo ante la imposibilidad de ser rescatado. La explosión de dos cargas, una en la torreta y otra en el motor, lo inutiliza pero no lo destruye.
Cuando llegan los aliados (concretamente los canadienses de la 2ª División de Infantería) se limitan a dejar expedita la vía, empujando al tanque a la cuneta .

Allí permanecerá, pasando diversas vicisitudes bajo las manos de coleccionistas de recuerdos y chatarreros hasta que la ciudad adquiere el carro a su legítimo propietario en los años 70.
En 1975 adquiere gran publicidad al aparecer en la revista “After the Battle” (nº 8). Por consiguiente, la ciudad decide recuperar la pieza y exponerla a curiosos y visitantes aunque lo desplaza a cierta distancia de donde fue saboteado. Alain Roudeix, ex –maquis y extraordinario coleccionista, se encarga de su restauración. El efecto es impresionante si prescindimos del camuflaje, no original, que cubre el carro. Aunque mantiene el modelo a olas característico del Abteilung, los colores sólo se corresponden por aproximación.
Pero bueno, no todo el mundo tiene la oportunidad de toparse con un auténtico Tiger al girar una pequeña curva de la carretera.
Cuando lo visité, la primera impresión fue de desconcierto. Sabía que estaba allí, lo había leído e incluso llevaba el número de After the Battle en el asiento trasero. Pero no lo imaginaba tan grande, la verdad. Impresiona rodearlo, tocar y apreciar el grosor del blindaje… un monstruo de 57 toneladas y un cañón Kwk 36 L/56 de 88 mm. Hay que tener en cuenta que esta arma podía destruir un carro enemigo con casi un 100% de seguridad a 1.600 metros, distancia que ninguno de sus contrarios podía soñar. Incluso se dio el caso de un T-34 soviético destruido a ¡¡¡3.900 metros!!! (un disparo fortuito, no cabe duda, pero enormemente efectivo para la moral de los combatientes). No sin razón, los manuales de combate del arma blindada norteamericana apuntaban que eran necesarios 4 Sherman para destruir un Tiger… y contar con perder, al menos, 3 de ellos (si eran Sherman Firefly, el único modelo que podía enfrentarse con ciertas posibilidades de éxito al alemán).


Mientras lo contemplaba, una nueva sorpresa. Un Schimmwagen anfibio se detuvo al lado del carro. De él bajó un hombre ya mayor y, no pudiendo resistirme – pues le reconocí por los artículos que había leído sobre él - me presenté y charlamos un rato. Era Alain y el vehículo anfibio era otra joya de su propiedad. Con picardía, levantó un poco la placa de la matrícula trasera y me mostró que conservaba bajo ella la original SS. Al poco, ahíto de tanque y hambriento de otras piezas de colección, me invitó a su casa. ¡Ufff! En un enorme solar anexo guardaba bajo lonas desde cañones de campaña a una Kettenrad y un Jeep en sendos cobertizos y que estaban aún en fase de restauración. Como curiosidad, las lonas que cubrían los cañones, por ejemplo, estaban amarradas con cañones herrumbrosos de ametralladoras MG y minas desactivadas desenterradas por él mismo. Una enorme colección de cachivaches que Roudeix no se cortó en mostrarme respondiendo a las numerosas preguntas que, sobre la marcha, le iba haciendo.
Al caer la tarde me despedí de él. Había sido un día afortunado. Aún me quedaban bastantes kilómetros para volver a Rouen ( donde había establecido mi CG). El coche rodaba por las carreteras del valle de La Falaise donde fue destrozado el ejército alemán en su retirada de Normandía y en su afán por cruzar el Sena.
No imaginaba, esa mañana al salir del hotel rumbo a la bolsa, que en un solo día pudiera contar con las dos experiencias que ese día viví.
Lo cierto es que, si puedo, volveré otra vez a aquella zona, inmenso museo de una de las campañas más importantes de la II Guerra Mundial. Porque pese a las varias jornadas que pasé por allí, me supo a poco, la verdad.

10 diciembre 2008

LA BATALLA DE LAS ARDENAS.


Desde mediados de los 60 a los 70 varias editoriales hicieron un esfuerzo por acercar al público obras sobre el último conflicto mundial que hasta entonces no habían sido accesibles al lector medio español.
Recuerdo de entonces a Caralt, Plaza y Janés y, sobre todo, a Bruguera.
El primer libro que conseguí comprarme con mis ahorros sobre este tema se titulaba “La Luftwaffe” de Cajus Bekker. Después vinieron más, hasta organizar una biblioteca de unos mil quinientos títulos. De ahí abrí el camino a la hemeroteca, que actualmente goza de bastante buena salud, y, por supuesto, al coleccionismo de piezas originales de época.

Pero centrémosnos en la biblioteca. Ya habrá tiempo de ocuparme de los otros campos.
Actualmente la mejor forma de conseguir "libros de guerra" es:
a) por reedición (en estos años se aprecia un esfuerzo de las editoriales para volver a ofrecer al publico obras ya editadas antaño o/y obras nuevas o inéditas en nuestro país).
b) Escudriñar en librerías de viejo y de anticuario donde, de vez en cuando, nos podemos topar con primeras ediciones en español de obras muy clásicas y a precios, en ocasiones, realmente competitivos.
En este segundo caso, porque personalmente, además, me encanta rebuscar entre pilas de libros, encontré esta obra.
Llega un momento en que el periodo histórico 1932 – 1945 se te presenta linealmente, como una barra de eMule con muchas barritas rojas en su interior de espacios temporales que no tienes cubiertos en tu colección. Y esto me pasó con este libro. Me dije: “¡Ostras! Tapona un hueco”. Y sin pensarlo dos veces, lo adquirí. Tengo algunos más que cubren el periodo pero hay obras que se han transformado en clásicas y que siempre has deseado tener en tus estanterías.
John Toland, autor de la inolvidable “Los últimos cien días”, escribió esta obra en 1959. Llegó a España en esta primera edición en 1970 de la mano de Bruguera… y me la he leído en pocos días porque la obra es extraordinariamente amena (directa ahora a mi colección de “incunables”).
La batalla de las Ardenas (como se conoce en España) o la batalla del Bulge (“de la brecha” o “del saliente” en la más funcional terminología anglosajona) nos presenta esa épica y desastrosa batalla en toda su crudeza, confeccionada a partir de testimonios de sus supervivientes – no olvidar que está escrita en 1959 –. Recoge la última ofensiva occidental de la Wehrmacht, el 16 de diciembre de 1944, desde su inicio hasta su fracaso a finales de enero de 1945.
Por supuesto, es una narración vista desde el lado aliado, con algunas intervenciones “desde el otro lado” pero que, en su conjunto, no desmerece en tener un puesto de honor en nuestras bibliotecas.
Sólo le encuentro un defecto. Como siempre, echo en falta un mapa desplegable geográfico de la zona que, a la vez que lees, te permita ir consultando dónde se desarrolla la acción que se narra, pueda facilitarte una visión de conjunto y la acabes con la satisfacción de haber “estudiado” y analizado al detalle todo lo que el libro te desvela.
Por el contrario, te sumerges en los avatares del G.I. “X” o del Sturmann “Z” en un plano anecdótico que, aunque no te dé esa visión de conjunto, te hace sentir hasta qué punto hace frio o imaginar el retumbar del suelo y el olor de la trilita(o de la cordita) en uno de los bombardeos en los alrededores de Bastogne o St. Vith,. En realidad no sé qué podría ser mejor.
El caso es que la obra me ha satisfecho lo suficiente como para recomendárosla (Editorial Bruguera, edición de enero de 1970 y depósito legal – no existía aún el ISBN – B 45.502 – 1969).
Ánimo y si la encontráis, no dudéis. Compradla y, por supuesto, leedla. Os sumergiréis en el caos inicial, en el miedo, seréis víctimas, atacantes y defensores, y pasaréis un rato enormemente agradable. Si, además, tenéis la precaución de prepararos un plano de la zona y vais punteando, el resultado se multiplicará.
John Toland la dedica “a los que estuvieron allí”. Yo podría dedicarla “a los que quieren conocer como si hubieran estado allí”.
Insisto; no os la perdáis.

09 julio 2008

CUENTOS DE LA GRAN GUERRA (Libros 5)


CUENTOS DE LA GRAN GUERRA.


Varios autores.


Edición a cargo de Juan Gabriel López Guix.

EDICIONES ALPHA DECAY S.A.

Colección ALFANHUÍ.
ISBN 978-84-935863-2-4
1ª edición. Barcelona. Marzo 2008.

La Primera Guerra Mundial fue el revulsivo que acabó con una época y abrió las puertas a la técnica, usada ésta como instrumento para matar.

Hay quien defiende que no hay evolución sin guerra, que esta aguza el ingenio, moviliza la inventiva y pone parte de sus mortíferos resultados – posteriormente – al servicio de la sociedad (digo yo que a la que sobrevive, claro).

Creo sinceramente que una mejor voluntad social que supiese prescindir de los grandes intereses creados, normalmente económicos, desembocaría en un resultado similar sin tener que llenar los cementerios de seres y a las familias de dolor.

Pero está comprobado que el hombre es el único animal capaz de matar a sus semejantes por motivos tan altruistas como el dinero o el poder, y todo de forma masiva. ¡A lo grande!

Pero si algo positivo nace de este conflicto es – aparte de la conciencia, equivocada, de que sería “la guerra que acabaría con todas las guerras” – la creación de una especie de corriente literaria, casi toda ella pacifista, que denunció y utilizó la pluma para revolver en las conciencias (por supuesto, no como en los versos de Machado dedicados a Líster “Si mi pluma valiera tu pistola…”) e intentar que algo tan increíble como esa terrible masacre no volviera a repetirse. El tiempo demostró lo equivocado de esta intención. Porque nadie escarmienta con la lectura de un libro.

Pero esa corriente está ahí. Y de la literatura pasa al cine, ofreciéndonos ejemplos tan extraordinarios como “Alas”, “Sin novedad en el frente”, “Senderos de gloria” o “Westfront 1918” entre otros.

Con esta obra, muy en la línea de la reseñada anteriormente (ver la anotación del día 20.3.2007), López Guix nos presenta una recopilación de textos y de cuentos, de la mano de los escritores más conocidos de la época.

Aunque en la presentación del libro ya se dice que sólo recoge la perspectiva desde el bando aliado, creo que hubiera podido enriquecerse integrando en ella algunos otros productos de plumas de los Imperios Centrales.

No obstante, aún así, es una buena recopilación, con nombres como Hanley, Maugham, Kipling, Machen, Dunsany Doyle, Conrad, Mansfield…

Y si he de buscarle un sitio en mis estanterías, indudablemente irá al lado de la ya citada "La Gran Guerra y la memoria moderna" de Paul Fussell.

La edición es cómoda, bien cuidada, agradable de leer… pero las conclusiones a las que llegamos con casi cada uno de los relatos es agria, fuerte.

Es inevitable el preguntarnos: ¿Por qué?

Y no encontraremos respuesta. Al menos ninguna que nos satisfaga realmente y que nos sirva para conciliar el sueño de nuestra conciencia.